Cátedra Edmund Burke

Presentación

Dirigida por Lucía Santa Cruz, Master en Philosophy de la Universidad de Oxford y doctor Honoris Causa de Kings College. Esta cátedra fue creada con el propósito de difundir el pensamiento de Edmund Burke, uno de los precursores de las síntesis del pensamiento liberal conservador.

Fundamentos de la Cátedra

Winston Churchill sintetizó la esencia del pensamiento burkiano al decir: ”Por una parte, Burke se revela como el apóstol de la libertad, por la otra, como el temible campeón de la Autoridad”. Pero, añade, fue “siempre el mismo hombre, persiguiendo los mismos fines, los mismos ideales sociales y de gobierno, defendiéndolos del asalto a veces de un extremo, a veces del otro”.

Efectivamente, toda su vida abogó por las limitaciones constitucionales a la autoridad de los reyes y con la misma pasión denunció los excesos predecibles que traería la Revolución Francesa en su etapa jacobina. Del mismo modo, defendía los principios del mercado y las ventajas del libre comercio con entusiasmo; rechazaba “los males que provienen de las restricciones y de los monopolios”; criticaba el establecimiento de precios máximos y fue claro en establecer los límites a lo que los gobiernos podían hacer que debía ser sólo a aquello que fuera “truly and properly public, to the public peace, to the public safety, to the public order, to the public prosperity.”

Desde entonces su legado ha sido reclamado tanto por liberales como por conservadores.

Nacido en Irlanda de origen protestante, fue miembro del parlamento como representante de los Whigs, prolífico escritor, filósofo y teórico político, fue admirado por Tocqueville y por Adam Smith, quien dijo de Burke: era “el único hombre que conozco que pensara en temas económicos exactamente como yo sin haber tenido comunicación alguna entre nosotros”. (The only man I ever knew who thinks on economic subjects exactly as I do, without any previous communications having passed between us”). John Stuart Mill aseveró que “le había cambiado la cara a la filosofía política”. Fue ante todo un hombre de principios y fuerte defensor de los fundamentos morales de la actividad política.

Fue un liberal de la corriente anglosajona, basada en la defensa de las libertades concretas de los pueblos y hostil a la tradición francesa de defensa de derechos “abstractos y metafísicos de los seres humanos”. Fue un humanista y se refería a la pena de muerte como “esa carnicería que llamamos justicia” y luchó activamente contra la tortura en contra de quienes practicaban actos sodomitas.

Fue el protagonista principal en la defensa de los derechos de los habitantes de la India; abogó por la emancipación de los católicos, defendió el derecho de los norteamericanos a oponerse a las cargas impositivas sin representación y propuso el establecimiento de gobiernos representativos en las colonias. Sin perjuicio de ello, mostró escepticismo respecto a la extensión del sufragio y la expansión de las prácticas democráticas porque, tal como sostenía Tocqueville, podía engendrar tiranía sobre las minorías y llevar a la confiscación de la propiedad y a la violencia.

Sin perjuicio de estos rasgos propios del liberalismo clásico y su rebelión vehemente contra la tiranía, también es cierto que, como dicen muchos, fue también “el primer conservador”: valoraba la importancia de la tradición, la religión, la comunidad y el sentido de la historia.

Para él el contrato social no era una instancia abstracta sino que era aquel que debía existir entre los muertos, los vivos y los que están aún por nacer.

Christopher Hutchins afirma: “ Si se puede considerar que el conservantismo moderno deriva de Burke no es solamente porque apelaba por una estabilidad basada en los derechos de propiedad si no porque también quería resguardar “lo ancestral y lo inmemorial”.

Si bien se oponía a la revolución, especialmente de carácter jacobino, porque amenazaba gravemente la libertad, no era reacio a las reformas. Por el contrario, consideraba que “un Estado sin los medios para efectuar cambios carece de los medios para su propia conservación.”

Burke, como asimismo Tocqueville, son considerados por cierta historiografía moderna como “liberales-conservadores” y los precursores de las síntesis del pensamiento liberal conservador tras la superación de las hostilidades entre ellos, propias del siglo XIX.

El perfil y las ideas de Edmund Burke lo transforman en un sujeto de estudio de la mayor actualidad y nos parece especialmente relevante para la discusión chilena sobre las tensiones y concordancias entre los pensamientos liberal y conservador.

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