Todo líder tiene una singularidad profesional, pero pocas veces se detiene a reconocerla y expresarla con claridad. Este primer módulo trabaja con un modelo de identidad estratégica que permite reconocer 12 dominios de valor propios —entre ellos, el estilo personal, la entrega, las necesidades del entorno, los valores relacionales, el propósito profundo y el posicionamiento— para agregar valor cualitativo y experiencial al entorno profesional.
A través de la revisión de historias significativas del pasado, cada participante identificará patrones de su propio comportamiento en distintas situaciones, reconociendo aquello que lo distingue y que constituye la base desde la cual construir su estilo de liderazgo, su posicionamiento, y su marca personal en el entorno donde se encuentre.
Escuchar y escucharse: cómo escucha mi entorno y cómo se escucha mi propio mensaje. El escuchar como competencia de liderazgo: distinguir los distintos planos del contenido, lo que el otro revela de sí mismo, la relación y la intención en toda comunicación. Suspensión del juicio y manejo de las reacciones primarias frente a lo que se escucha. Los cuatro oídos (Schulz von Thun) y la biología del escuchar (Maturana) como base para entender por qué dos personas pueden "oír" lo mismo y comprender cosas distintas.
Antes de tomar una decisión, es necesario diagnosticar. Un abogado directivo sabe leer una situación antes de actuar: distingue el tipo de problema que enfrenta, observa los síntomas y los diferencia de las causas, y profundiza en cuatro niveles de observación —identidad, relaciones, procesos y recursos. Este módulo trabaja esta capacidad de diagnóstico en tres niveles —diagnosticar una situación, diagnosticar la organización y diagnosticar a un individuo— como base de toda dirección efectiva.
Una intervención asertiva es actuar en el momento en que corresponde, no antes ni después. Un abogado que ejerce liderazgo sabe reconocer cuándo una situación requiere su intervención directa —ya sea corrigiendo un curso de acción, conteniendo una tensión o abriendo una conversación pendiente— en vez de dejar que las cosas sigan su curso por evitar la incomodidad de intervenir. Este módulo trabaja la intervención asertiva desde tres preguntas concretas: ¿Cómo sostener conversaciones difíciles sin que la relación se rompa? ¿Cómo entender la dinámica del conflicto y gestionarlo con seguridad personal?, y ¿Cómo construir un ambiente contenedor que permita que este tipo de intervenciones ocurran con confianza, tanto con equipos como con clientes o contrapartes?