Agustín Ibáñez destacó el costo metabólico y el capital cerebral en la toma de decisiones
Negocios | Publicado el 16 de octubre de 2026

En el marco de la presentación de la nueva carrera Ciencias del Comportamiento y Negocios, que impartirá el próximo año la Escuela de Negocios junto a la Escuela de Psicología, se realizó un conversatorio con distintos actores de psicología, neurociencia y negocios para reflexionar sobre la relevancia de las ciencias del comportamiento en un entorno en el que cada vez cobra más protagonismo la inteligencia artificial y la automatización.
“El comportamiento humano tiene un enorme potencial y hoy adquiere un rol central y troncal en la formación profesional. En un mundo marcado por la abundancia de datos, la digitalización, la tecnología y la inteligencia artificial, lo que marcará la diferencia será nuestra capacidad para comprender cómo piensan, sienten y actúan las personas. En este escenario, las universidades tenemos una responsabilidad fundamental: no podemos formar a los profesionales del futuro únicamente con las herramientas del pasado”, señaló la decana de la Escuela de Psicología UAI, Claudia Cruzat, durante la bienvenida del encuentro.
El destacado neurocientífico y académico de la Escuela de Psicología UAI Agustín Ibáñez fue el principal orador del encuentro y, en base a su experiencia como formulador de la carrera de Ciencias del Comportamiento en Argentina, país que, según explicó, ya cuenta con cinco distintos programas de pregrado, detalló que las ciencias del comportamiento son hoy especialmente relevantes para las organizaciones, los negocios, las políticas públicas y la investigación.

Ibáñez planteó que la toma de decisiones es un sistema complejo, que supone un costo cognitivo y metabólico, en el que las emociones, las relaciones sociales y el contexto pueden ayudar o perjudicar la capacidad de decidir. “Las decisiones no son puramente cosas racionales, sesgadas, sino que tienen un costo metabólico, así como caminar o subir una escalera”, afirmó.
Este costo metabólico “cambia totalmente las reglas del juego de la racionalidad y trae a las emociones en primer plano”, explicó Ibáñez. En base a esta premisa, las emociones no son sesgadas, sino que tienen una carga emocional muy fuerte que ayuda a tomar decisiones correctas en ciertos contextos.
Es por ello importante, en las empresas, generar contextos donde la decisión social, la cooperación y las emociones apoyen la toma de decisiones. Ibáñez indicó que existe un estudio que muestra que la gente que hace teletrabajo dos o tres días a la semana, no se va de la empresa ni reduce su rendimiento. “Esto es obvio por el contexto metabólico. Debe gastar menos tiempo para ir al trabajo y puedo organizar mejor su tiempo. Acá hay una carga metabólica que acompaña la decisión”, explicó.
Capital cerebral y cultural engagement: elementos claves para el bienestar
Otro aspecto fundamental que trató Ibáñez en su intervención fue el capital cerebral, por el que las empresas deberían invertir en sus trabajadores y clientes. Y es que el capital cerebral permite a las personas ser creativos, tomar buenas decisiones, ser empáticos y tener sentido de pertenencia.
Para desarrollar este capital cerebral, el neurocientífico de la Escuela de Psicología planteó que es fundamental generar mecanismos de cultural engagement. “Uno no se ‘pone la camiseta por el equipo que no quiere’. Así de simple, el ‘ponerse la camiseta’ significa generar vínculos culturales, incluso de creatividad”, argumentó.
Ibáñez es parte de la comisión de The Lancet que mostró que las actividades artísticas y culturales son factores protectores de la salud. Incluso hay un estudio de la OMS que señala que estas actividades reducen la ansiedad, el estrés, la inflamación e incluso el envejecimiento acelerado.
Así, el profesor de la Escuela de Psicología hizo un llamado a entender la evolución de la forma de comprender el comportamiento humano. A cuestionar la toma de decisiones como un aspecto estrictamente racional, ya que los aportes de las Ciencias del Comportamiento han demostrado que las decisiones están atravesadas por sesgos, heurísticas, normas sociales y factores contextuales.
¿Cómo puede aportar las Ciencias del Comportamiento en las organizaciones?
Daniel Díaz, director de la nueva carrera Ciencias del Comportamiento y Negocios UAI, destacó que es importante entender que la presencia de cientistas del comportamiento y negocios puede hacer la diferencia dentro de las organizaciones. No solo a nivel de conocimiento, sino que también a nivel de capital humano. “Permitirá que las personas tengan un mayor bienestar dentro de las organizaciones y los líderes puedan tomar mejores decisiones, que estos líderes puedan justamente guiar su comportamiento de manera más informada y literalmente basada en datos y en evidencia no solamente en lo que les parece o los prejuicios o sesgos que puedan tener a nivel personal”, detalló. Y agregó que “esta diferencia es súper relevante porque finalmente nos posiciona en el lado ético que tiene también esta carrera, en cómo funciona el decidir y el operar en la organización de cualquier tipo”.