Grupo: Informática | Data Science
Eliana Vivas Rafael es licenciada en Estadística de la Universidad de Oriente (Venezuela) y cuenta con dos Magíster, uno en Estadística por la Universidad Simón Bolívar (Venezuela) y otro en Ciencias de la Ingeniería Informática por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). También es doctora en Ingeniería Informática de la PUCV.
Previo a su llegada a la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), se desempeñó como profesora de la Universidad Experimental de las Fuerzas Armadas (Venezuela), donde dictó clases de estadísticas y matemáticas. Además, entre 2011 a 2017, trabajó para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, oportunidad en la participó en la consolidación y coordinación de la actividad estadística del organismo. En tanto, en Chile, trabajó como analista de datos para Scotiabank y Accenture.
Su investigación se centra en la aplicación de deep learning en áreas como energías sustentables y predicción de precipitaciones; y gracias a su formación en estadística, ha podido desarrollar un enfoque híbrido, combinando herramientas estadísticas tradicionales con técnicas avanzadas de aprendizaje profundo para abordar problemas complejos. Su propósito a corto plazo es explorar las bondades de la nube para implementar redes neuronales sensibles a señales de alta variabilidad, además de trabajar en la integración de modelos predictivos en entornos dinámicos, donde la incertidumbre y la variabilidad juegan un papel clave.
Le motiva profundamente poder de generar impacto a través del conocimiento. Para Eliana, investigar le permite desarrollar soluciones innovadoras a problemas complejos, especialmente en áreas como la sostenibilidad y la predicción de fenómenos naturales. Considera que la academia es un espacio de aprendizaje permanente, donde siempre hay oportunidades para crecer, perfeccionar metodologías y fortalecer la enseñanza, donde la colaboración es clave, ya que la ciencia avanza a través del trabajo en equipo y el intercambio de ideas.
En tanto, como académica, cree esencial la vocación por la enseñanza y el compromiso con la formación de nuevos profesionales. Trabajar con estudiantes le ha demostrado que la enseñanza es un proceso dinámico y en constante evolución, en el que el conocimiento parece no tener límites. La curiosidad y las preguntas de los estudiantes no solo enriquecen su propio aprendizaje en el aula, sino que también son una fuente constante de motivación para seguir explorando y profundizando su conocimiento.
