UAI incorpora delegado especializado en protección de datos

Universidad | Publicado el 8 de octubre de 2026

UAI incorpora delegado especializado en protección de datos

En el marco de la próxima entrada en vigencia de la Ley N.° 21.719, que regula la protección y el tratamiento de datos personales y crea la Agencia de Protección de Datos Personales, la Universidad Adolfo Ibáñez avanza en el fortalecimiento de sus mecanismos de resguardo de la información mediante la incorporación de la figura del Delegado de Protección de Datos (Data Protection Officer, DPO) y la implementación de un modelo institucional de cumplimiento.

A través del Decreto de Nombramiento N.° 37-2026, la Universidad designó a María José de las Heras como DPO Institucional, quien delegó las funciones operativas en Daniela Aracena, DPO Interna de la UAI, encargada de apoyar la implementación del programa de cumplimiento y coordinar el trabajo con las distintas áreas de la institución.

Esta figura tiene entre sus principales responsabilidades asesorar a la comunidad universitaria, promover buenas prácticas, apoyar la identificación y gestión de riesgos, supervisar el cumplimiento normativo y actuar como punto de contacto para consultas relacionadas con el tratamiento de datos personales.

“Contar con un Delegado de Protección de Datos permitirá a la UAI fortalecer el cumplimiento normativo, prevenir riesgos y seguir promoviendo una cultura institucional basada en el respeto por la privacidad”, explica Daniela Aracena.

La privacidad como responsabilidad compartida

La nueva legislación establece mayores exigencias respecto de la recopilación, utilización, almacenamiento y transferencia de información personal. En el contexto universitario, estas obligaciones adquieren especial relevancia debido a la diversidad de datos que se administran en actividades académicas, administrativas y de investigación.

“La principal diferencia es que la protección de datos pasa a ser una responsabilidad compartida por toda la comunidad universitaria. En la práctica, esto implica una mayor conciencia sobre cómo recopilamos, utilizamos, almacenamos y compartimos información personal”, señala Aracena.

Entre los principales riesgos se encuentran los accesos no autorizados, las filtraciones de información, la conservación de datos durante períodos superiores a los necesarios y su utilización para fines distintos de aquellos para los cuales fueron recopilados.

Por ello, la Universidad pondrá especial atención al tratamiento de antecedentes académicos, información de salud, datos utilizados en investigaciones, fotografías, videos y registros almacenados en plataformas digitales, así como al uso de herramientas de inteligencia artificial.

“Debemos poner especial atención al tratamiento de datos académicos, de salud, investigaciones, registros audiovisuales y al uso de plataformas digitales e inteligencia artificial, asegurando siempre un uso legítimo, seguro y responsable de la información”, enfatiza.

Un modelo institucional para prevenir riesgos

Como parte de este proceso, durante 2026 la UAI aprobó su Política de Prevención de Infracciones e inició la implementación de un modelo de cumplimiento que contempla políticas, procedimientos, mecanismos de gobernanza y evaluación de riesgos asociados al tratamiento de datos personales.

Paralelamente, se ha desarrollado un trabajo coordinado entre distintas unidades para identificar los tratamientos de información existentes, evaluar posibles riesgos y definir medidas que permitan fortalecer su protección.

Estas acciones buscan incorporar progresivamente la privacidad en los procesos habituales de la Universidad, desde la gestión académica y administrativa hasta la investigación y la utilización de nuevas tecnologías.

“El objetivo es seguir avanzando hacia una cultura institucional en la que la privacidad y el uso responsable de la información formen parte del quehacer diario de toda la comunidad UAI”, concluye Daniela Aracena.