Pedro Ibáñez Santa María comparte el legado y visión de futuro de la UAI

Universidad | Publicado el 21 de marzo de 2025

Pedro Ibáñez Santa María comparte el legado y visión de futuro de la UAI

El auditorio del campus Peñalolén de la Universidad Adolfo Ibáñez fue escenario de la ceremonia “Visión UAI”, en la que Pedro Ibáñez Santa María, presidente de la Fundación Adolfo Ibáñez y expresidente de su junta directiva, compartió con la comunidad universitaria su mirada estratégica sobre el crecimiento de la institución y los desafíos que enfrenta hacia el futuro.

La actividad, que reunió a autoridades académicas, rectores, profesores, estudiantes y colaboradores, fue un espacio de reflexión sobre el camino recorrido y la proyección de la UAI como una universidad que se ha consolidado como un referente en Chile y Latinoamérica.

El rector de la UAI, Francisco Covarrubias, fue el encargado de inaugurar la ceremonia, oportunidad en la que explicó el espíritu de esta instancia. “Cuando Pedro anunció su renuncia a la presidencia de la Junta Directiva, conversamos sobre la importancia de hacer un alto, repasar ideas, marcar el cierre de una etapa. Él, con su habitual humildad, decía que no había hecho mucho. Pero lo que realmente importaba era transmitir su visión. La visión de estos años luminosos para la UAI", sostuvo al inicio de su discurso ante cientos de asistentes.

Covarrubias comentó que Pedro Ibáñez asumió en tiempos en que la universidad era “algo más que una casa en un cerro en Viña del Mar y hoy la universidad es un portaviones". La UAI -agregó- "no comienza con Pedro Ibáñez, pero es innegable que creció, se desarrolló y se sofisticó con él. Su sello está en cada rincón de esta universidad: en los profesores convocados, en la cultura institucional, en los principios que nos guían”.

Visión, osadía y sofisticación: claves del liderazgo UAI

El rector también destacó tres conceptos que definen tanto a Pedro Ibáñez, como a la UAI: visión, osadía y sofisticación. Visión, para saber hacia dónde avanzar y cómo diferenciarse. "Fue bajo esa mirada estratégica que la universidad dejó de ser solo una escuela de negocios, expandiéndose con nuevas carreras y apostando por un modelo educativo único en Chile", indicó.

Osadía, para atreverse a tomar decisiones arriesgadas. "Desde instalar un campus en un entonces recóndito sector de Peñalolén, hasta abrir una sede en Miami o incorporar decididamente las artes liberales al currículo, en tiempos en que la tendencia global iba en otro sentido", puntualizó el rector. También destacó la sofisticación de Pedro Ibáñez para ejecutar cada proyecto con excelencia, estética y atención a los detalles. "Un ejemplo claro son los campus de Peñalolén y Viña del Mar diseñados, no solo como espacios educativos, sino como manifestación del alma institucional", sostuvo Francisco Covarrubias.

Un legado construido en comunidad

"Han pasado 25 años de este siglo XXl y muchas cosas han sucedido en la UAI. Es sin duda otra universidad que se ha ido construyendo con la participación y el aporte de todos ustedes", señaló Pedro Ibáñez al dirigirse a la comunidad universitaria. Agregó que la universidad ha cumplido en forma creciente y exitosa con su misión de formar jóvenes y crear nuevo conocimiento, "pero  dentro de los principios y valores que nos dejaron los fundadores lo que en definitiva crea para los alumnos un mayor valor que el que obtendrían en otras universidades".  

Durante su discurso, Pedro Ibáñez hizo un recorrido por los principales hitos de la UAI, destacando a figuras clave en su historia. Recordó a su hermano Gonzalo Ibáñez, primer rector de la universidad en 1988 y responsable de crear las escuelas de Derecho, Ingeniería y la Facultad de Humanidades; a Juan Ignacio Domínguez, quien lideró la consolidación de la universidad en Santiago; a Andrés Benítez, quien encabezó el período de mayor crecimiento en matrícula e infraestructura; y a Harald Beyer, a quien reconoció por fortalecer la profundidad académica y el rigor institucional.

Ibáñez también evocó la visión de su abuelo, Adolfo Ibáñez Boggiano -cuyo pensamiento sigue vigente en la esencia de la universidad-, citando una de sus frases grabada en el reloj ubicado a la entrada del campus de Peñalolén: “Queremos ir más allá de los saberes técnicos; queremos formar una élite con visión amplia de los valores sociales y políticos que supeditan a los económicos y financieros”

“El legado de la UAI no es solo material, aunque hemos construido mucho en estos años”, dijo Ibáñez. Lo más relevante -añadió- “han sido siempre las ideas, los principios y el prestigio que se han forjado desde la fundación de la Escuela de Negocios en 1953, con el esfuerzo de muchos”.

Una mirada hacia el futuro: agilidad y tensión creativa

Mirando hacia los desafíos por venir, Pedro Ibáñez llamó a mantener a la UAI conectada con la realidad cambiante del mundo, apostando por la innovación constante, la internacionalización y una formación interdisciplinaria. Propuso profundizar la aplicación del modelo Core en áreas profesionales, ampliar las experiencias internacionales para estudiantes, fortalecer la vinculación con el sector productivo y orientar la investigación hacia proyectos con impacto tecnológico.

También puso énfasis en la necesidad de crecer sostenidamente en postgrados y en mejorar la experiencia de los alumnos, desde el proceso de admisión hasta su vida como egresados.

Finalmente, destacó la importancia de que la UAI permanezca siempre “en tensión creativa”. Un concepto que definió como la capacidad de mantenerse ágil, con espíritu fresco, aventurero, dispuesto a salir de la zona de confort y asumir riesgos.

“La universidad, por sus principios y tradición, no puede mantenerse alejada de los temas públicos, sociales y políticos. Debemos tener siempre la capacidad de innovar, de actuar con rapidez, y de mantenernos delante de las oportunidades. La tensión creativa es la clave para que la UAI siga siendo líder y referente”, concluyó Pedro Ibáñez.