Actualidad en Contexto analizó los desafíos de Chile ante el nuevo orden global

Universidad | Publicado el 2 de octubre de 2026

Actualidad en Contexto analizó los desafíos de Chile ante el nuevo orden global

¿Cómo debe posicionarse Chile en un escenario internacional marcado por nuevas disputas de poder, alianzas cambiantes y una creciente competencia entre las principales potencias? Esa fue la pregunta que guio una nueva sesión del ciclo "Actualidad en Contexto", titulada "Chile ante el nuevo orden global: ¿qué camino debemos tomar?", realizada el viernes 2 de octubre en la sede Vitacura de la Universidad Adolfo Ibáñez.

El conversatorio reunió a Juan Pablo Toro, Senior Research Fellow de AthenaLab y especialista en análisis geopolítico regional e internacional, y Fernando Wilson, profesor titular de la Facultad de Artes Liberales UAI y especialista en defensa y relaciones internacionales. La conversación fue moderada por Nicole Gardella, directora de Incidencia Pública y Cátedras de la Escuela de Gobierno UAI, y abordó las transformaciones del orden mundial y sus implicancias para la política exterior chilena, con especial atención a Magallanes y la Antártica, la adhesión de Chile al Escudo de las Américas y la inserción del país en la cuenca del Pacífico.

Un orden internacional en transición


Gardella abrió el encuentro preguntando si efectivamente el mundo se encuentra ante un nuevo orden internacional. Toro sostuvo que el escenario actual corresponde a una transición hacia una mayor multipolaridad, aunque en algunos ámbitos adopte la forma de una competencia bipolar entre Estados Unidos y China. A ese panorama sumó el peso estratégico de Rusia, particularmente por sus capacidades militares y nucleares.

Según explicó, el sistema internacional se ha vuelto más volátil y conflictivo, lo que dificulta su navegación tanto para las grandes potencias como para países de tamaño intermedio. "Más que a una lógica de reglas, volvemos a una lógica de equilibrio de poder", señaló, advirtiendo que mientras esa distribución de poder no termine de estabilizarse persistirá un escenario internacional más incierto.

Wilson coincidió en que existe un cambio relevante, pero puso el acento en el carácter permanentemente dinámico del sistema internacional. A su juicio, la principal diferencia respecto de otros periodos es que no existe hoy un actor capaz de ejercer un liderazgo global indiscutido ni una propuesta política, social y cultural con alcance universal. "El sistema internacional es lo que ocurre mientras planificamos el mundo", afirmó, para subrayar que los países deben adaptarse a transformaciones que muchas veces avanzan con mayor rapidez que sus propias estrategias.

En ese contexto, ambos académicos analizaron también la adhesión de Chile al Escudo de las Américas y las nuevas formas de alineamiento entre Estados. Wilson sostuvo que la política exterior debe aprender a desenvolverse en un entorno menos mecánico y más heterogéneo, en el que las alianzas y los intereses pueden variar según el ámbito en disputa. Toro, en tanto, planteó que las potencias están privilegiando crecientemente sus intereses estratégicos, lo que obliga a países como Chile a definir con mayor claridad qué capacidades poseen y cómo quieren utilizarlas.

Magallanes, la Antártica y la posición estratégica de Chile


La conversación se trasladó luego a los activos con que cuenta Chile para desenvolverse en este escenario. Gardella destacó la importancia de sus recursos naturales y planteó la situación del Estrecho de Magallanes como uno de los temas que requieren una mirada estratégica.

Toro cuestionó la idea de Chile como un país simplemente pequeño y periférico. A su juicio, indicadores económicos, capacidades institucionales, recursos como el cobre, el litio, el cobalto y las tierras raras, junto con su posición geográfica y su cercanía con la Antártica, le entregan herramientas relevantes para ejercer mayor capacidad de acción internacional. El desafío, sostuvo, es transformar esas ventajas en una política exterior más proactiva y menos reactiva.

El especialista destacó particularmente el valor del Estrecho de Magallanes como ruta alternativa para el comercio marítimo y la relevancia de reforzar la proyección de Chile hacia la zona austral. En ese punto, ambos expositores abordaron también la relación con Argentina y las diferentes estrategias desarrolladas por ambos países en torno a Magallanes, el Atlántico Sur y la Antártica.

Wilson sostuvo que Chile debe abandonar la imagen de sí mismo como "un país pequeño al final del mundo" y reconocer la importancia que han adquirido su infraestructura portuaria, sus conexiones transpacíficas y su presencia austral. Para el académico, la consolidación de Punta Arenas como plataforma logística hacia la Antártica constituye una oportunidad especialmente relevante y requiere comprender Magallanes, el Estrecho y el continente antártico como parte de una misma dimensión estratégica.

"En el corto plazo, ese es el camino: maximizar la presencia austral", planteó Wilson, quien llamó a desarrollar una mirada integrada de la zona y a fortalecer las capacidades necesarias para asumir las responsabilidades que se derivan de su creciente importancia geopolítica y económica.

Puertos e inserción en el Indo-Pacífico


Otro de los ejes del encuentro fue la infraestructura portuaria y su relación con la inserción de Chile en el Indo-Pacífico. Wilson recordó que existen limitaciones estructurales para la expansión del Canal de Panamá y destacó la importancia que pueden adquirir rutas alternativas como el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos para determinados tipos de embarcaciones.

A partir de ello, planteó la necesidad de una política portuaria integral que reúna infraestructura, seguridad, aduanas y gestión logística. A su juicio, las dificultades de coordinación entre distintos organismos del Estado pueden comprometer ventajas que Chile ha construido durante décadas en materia de comercio exterior y confiabilidad de sus puertos.

Toro coincidió en la necesidad de fortalecer la cooperación entre Aduanas, las policías y la autoridad marítima mediante mecanismos permanentes de intercambio de información y coordinación. Agregó que el crecimiento de los flujos transpacíficos exige observar con atención las preocupaciones de socios como Australia y Nueva Zelanda y avanzar hacia una política que combine seguridad y facilitación del comercio.

Wilson propuso, además, profundizar los vínculos con potencias intermedias del Indo-Pacífico, mencionando a países como Australia y Malasia. Estas relaciones, señaló, podrían contribuir a construir redes que entreguen mayor estabilidad y margen de acción frente a un sistema dominado por la competencia entre grandes potencias.

Una política exterior más activa


Hacia el cierre, Gardella pidió a los expositores identificar los principales asuntos que Chile debería observar durante los próximos años. Wilson destacó tres prioridades: consolidar una política austral coherente, que integre la relación con Argentina y la proyección antártica; desarrollar una visión estratégica de infraestructura y seguridad portuaria; y construir una red de vínculos con actores intermedios del Indo-Pacífico.

Todo ello, sostuvo, requiere una Cancillería capaz de complementar la tradicional agenda comercial chilena con una política internacional más activa y orientada a anticipar los cambios del entorno global.

Toro, por su parte, identificó entre los escenarios que merecen seguimiento la proyectada conexión marítima comercial entre Punta Arenas y las islas Falkland y sus posibles efectos en la relación con Argentina; eventuales episodios de coerción económica entre las principales potencias y países vinculados a sus áreas de influencia; y cualquier acción unilateral que pudiera tensionar el régimen internacional vigente en la Antártica. Sobre este último punto, planteó que, ante un contexto internacional más inestable, Chile debe considerar incluso situaciones que hasta hace pocos años parecían poco probables.

El encuentro concluyó con una reflexión sobre las capacidades que entregan a Chile su posición geográfica, sus recursos naturales, su infraestructura y sus redes internacionales, y sobre los desafíos institucionales que supone desenvolverse en un orden global en transformación.