Psicología y FAL UAI desarrollan en Viña proyecto de salud mental con mujeres privadas de libertad
Psicologia | Publicado el 20 de marzo de 2026

Como hito de cierre del proyecto "Cuidados para Resistir", la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez, en conjunto con la Facultad de Artes Liberales, realizó una charla sobre salud mental femenina en contextos penitenciarios, instancia que dio cuenta de los aprendizajes y resultados de una intervención desarrollada durante seis meses con mujeres privadas de libertad del Centro Penitenciario de Valparaíso.
La iniciativa, dirigida por un equipo interdisciplinario integrado por académicas de Psicología, Filosofía y Neurociencia, contempló el diseño e implementación de tres módulos formativos, junto a actividades complementarias orientadas a fortalecer el bienestar psicosocial de las participantes.
Desde la Escuela de Psicología, Valentina Vallejos estuvo a cargo del módulo de salud mental y cuidados, centrado en la promoción de estrategias de regulación emocional, el fortalecimiento de la autoestima y la generación de espacios de apoyo comunitario. "El proyecto fue todo un éxito dado que pudimos trabajar durante aproximadamente seis meses con las mujeres, mediante la implementación de módulos y actividades que buscaron facilitar un espacio en beneficio de su salud mental y su vida cotidiana, fortaleciendo su sentido de comunidad, estrategias de regulación y trabajo de autoestima", señaló y destacó la participación de estudiantes como un aporte significativo, tanto en su formación como en la vinculación con el medio.
El programa se desarrolló en un contexto marcado por desafíos estructurales. Actualmente, Chile presenta una de las tasas más altas de encarcelamiento femenino en la OCDE, con un aumento sostenido en los últimos años. Esta realidad afecta principalmente a mujeres que, en su mayoría, son madres y sostén de sus hogares, profundizando dinámicas de vulnerabilidad social.
El proyecto abordó la salud mental desde una perspectiva integral, considerando no solo la dimensión individual, sino también los factores sociales y de género que atraviesan la experiencia del encierro. La intervención incorporó herramientas para el autocuidado, la regulación emocional y la construcción de redes de apoyo, promoviendo espacios de encuentro y reconocimiento entre las participantes.
Uno de los aspectos destacables de la iniciativa fue su enfoque interdisciplinario. "La integración de la psicología, la filosofía y la neurociencia permitió abordar la experiencia del encierro desde múltiples dimensiones: comprender los efectos del estrés crónico, cuestionar las identidades impuestas por el sistema penitenciario y facilitar procesos de reconstrucción personal y colectiva", explica Vallejos.
Entre los principales logros del proyecto, se destaca el fortalecimiento de la autoestima y la reconstrucción de la dignidad de las participantes, el desarrollo de redes de apoyo al interior del recinto penitenciario y la generación de herramientas para enfrentar la vida cotidiana en contextos de alta vulnerabilidad.