Estudio de Psicología UAI indica que jóvenes institucionalizados presentan déficit en habilidades cognitivas blandas
Psicologia | Publicado el 2 de enero de 2019

El cerebro de las personas madura por las diversas interacciones sociales que mantenemos durante nuestro desarrollo, desde que somos niños, pasando por la adolescencia hasta la adultez. Por ende, cuando las personas crecen con carencias, principalmente socio-afectivas, esa formación no se realiza como corresponde.
Es el caso de los niños institucionalizados, como los del Sename o los que han pasado tiempo en la cárcel. Un estudio del Centro de Neurociencias de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez demostró fue que si bien muchos de estos niños obtuvieron desempeños relativamente normales en las “funciones ejecutivas” como inteligencia, memoria de trabajo o atención, las que representan aspectos cognitivos más “fríos”, era en los aspectos más blandos donde presentaban déficits.
En específico, la investigación se enfocó en analizar el juicio moral de estos jóvenes estudiando cuan capaces eran de reconocer la “intencionalidad de los actos” en otras personas.
Lo que hicieron fue poner a los jóvenes ante varios casos y analizar sus respuestas. Por ejemplo, “Juan quiere matar a Cecilia porque ella nunca lo quiso, entonces le puso cianuro en su café y Cecilia se muere. Ahora si yo te digo que pasó lo mismo, que Juan le puso cianuro a Cecilia porque ella no le daba bola, pero no funcionó porque el cianuro estaba vencido. Desde el punto de vista moral, ¿está bien o está mal la conducta? Está igualmente mala, porque juzgamos por la intención no por el resultado”, explica Agustín Ibáñez, Investigador de la Universidad Adolfo Ibáñez y Director del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Tralacional (INCYT).
Y esa intencionalidad en las acciones es lo que a los niños estudiados les costaba entender, porque si Cecilia se moría por acción de Juan aunque este no tuviese la intención de matarla ni hacerle daño, seguían juzgando el actuar de Juan como igualmente reprochable.
Comparados con chicos que crecieron en ambientes más estables, el estudio comprobó que los chicos institucionalizados estaban “menos dispuestos a exculpar a los protagonistas por daños accidentales, infligidos a pesar de las intenciones inocentes”. Esto chicos prestan más atención al resultado final de la acción, dejando en segundo plano si esta fue intencional o no.