Ciencia con sentido: la investigación de Francisca Pérez sobre la coparentalidad
Psicologia | Publicado el 24 de octubre de 2025
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¿Cómo se construyen las familias? ¿De qué manera madres y padres aprenden a colaborar en el cuidado y la crianza desde los primeros meses de vida de sus hijos e hijas? Estas preguntas han orientado el trabajo de Francisca Pérez, Doctora en Psicoterapia, directora académica del nuevo Diplomado en Promoción de Bienestar y Desarrollo Infantil, y miembro del equipo de ANIDA, la Unidad de Parentalidades, Cuidados e Infancias que la Escuela de Psicología lanzó recientemente.
Su línea de investigación busca comprender la trama relacional en la que se gesta la salud mental infantil y las dinámicas de corresponsabilidad en la vida familiar. Uno de sus estudios más significativos, pionero en Chile y Latinoamérica, exploró cómo las parejas primerizas construyen su relación coparental durante la transición a la maternidad y paternidad, integrando lo que los padres imaginan y declaran sobre sus roles con la observación directa de sus interacciones. “Si tuviera que resumirlo, diría que este artículo representa mi convicción de que las relaciones humanas son el núcleo del desarrollo. Estudiar cómo las familias comienzan a funcionar como tales, cómo negocian, se coordinan, se escuchan y se apoyan, es también una forma de cuidar la salud mental de las generaciones futuras”, señala Francisca.
Su estudio identificó tres formas de representar la coparentalidad: tradicional, ambigua y corresponsable, las que se asociaron estrechamente con la manera en que las parejas colaboraban. “Las parejas con representaciones corresponsables y comunicación abierta mostraron interacciones cooperativas y estables en el tiempo, mientras que aquellas con visiones más tradicionales tendieron a mantener dinámicas más asimétricas o conflictivas”, recuerda la académica.
En cuanto al mensaje central de este trabajo, es que evidencia que la calidad de la coparentalidad se construye desde el diálogo, la corresponsabilidad y la reflexión conjunta sobre los roles parentales, y estos procesos comienzan incluso antes del nacimiento. “Promover la conversación y el reparto equitativo del cuidado fortalece el vínculo de pareja y contribuye al bienestar emocional de los hijos e hijas desde el inicio de la vida familiar”, sintetiza la académica.
Para Francisca Pérez, este estudio condensa varios años de trayectoria y marca un punto de encuentro entre su experiencia clínica y su trabajo científico. “Este artículo integra la dimensión subjetiva y la observacional de la coparentalidad, mostrando que lo que los padres imaginan o declaran no siempre coincide con lo que efectivamente ocurre en la interacción. Esa brecha entre lo que se piensa y lo que se vive me resulta especialmente significativa, porque allí se abre el espacio clínico y preventivo para intervenir”.
Más allá de los resultados, el sentido de su investigación es profundamente humano y social, “hacer ciencia en este campo tiene para mí un propósito que va más allá del laboratorio: visibilizar cómo se gesta la salud mental infantil en la trama relacional que une a madres, padres e hijos”, señala.
“Este trabajo encarna valores como la corresponsabilidad, la equidad de género, el diálogo y la sensibilidad relacional. La crianza no es una tarea individual ni materna: es una construcción compartida”. Desde esa convicción, Pérez aspira a que sus hallazgos contribuyan a transformar las políticas públicas y las prácticas clínicas, promoviendo espacios de acompañamiento para las parejas que inician la vida parental y modelos de intervención que integren tanto la experiencia subjetiva como la observación directa de las interacciones familiares, pues la “coparentalidad no se trata solo de dividir tareas, sino de construir una alianza basada en la presencia, la palabra y la capacidad de ver y validar al otro en su diferencia”, afirma.
Para la Escuela de Psicología UAI, el trabajo de académicas como Francisca Pérez da cuenta de una ciencia con propósito, donde la investigación se orienta a comprender la experiencia humana y aportar a culturas del cuidado más equitativas y saludables. Una ciencia que busca transformar la forma en que concebimos el bienestar, desde los primeros vínculos que dan forma a la vida.
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