Ciencia con Sentido con Sebastián Contreras: ¿De dónde nace la motivación para ayudar a otros?

Psicologia | Publicado el 14 de julio de 2025

Ciencia con Sentido con Sebastián Contreras: ¿De dónde nace la motivación para ayudar a otros?

¿De dónde nace la motivación para ayudar a otros? ¿Qué mecanismos cerebrales sostienen nuestras decisiones prosociales? Y, aún más interesante: ¿cómo influye el cuerpo y las sensaciones en esa disposición a cuidar al otro? Estas preguntas son las que busca reponder el artículo publicado en la revista científica internacional NeuroImage: "Las representaciones neuronales de las recompensas indirectas están relacionadas con la interocepción y el comportamiento prosocial", del académico de la Escuela de Psicología UAI, Sebastián Contreras, Doctor en Psicología Experimental.

El estudio, realizado con técnicas de resonancia magnética funcional y tareas conductuales, exploró cómo el cerebro representa los beneficios recibidos por otras personas —conocidos como beneficios vicarios— y cómo esta representación se vincula con dos dimensiones clave: la interocepción (nuestra capacidad de percibir señales internas del cuerpo) y la motivación prosocial (el deseo de ayudar).

Los resultados revelaron que las personas más interoceptivas o con mayor sensibilidad corporal interna, tienden a ser más sensibles al bienestar ajeno y, en consecuencia, más motivadas a actuar de forma prosocial. Esta relación se expresa en circuitos cerebrales distintos: mientras la percepción corporal se asocia a la ínsula anterior dorsal, la motivación a ayudar se relaciona con la actividad del giro del cíngulo anterior. Ambos sistemas operan de forma coordinada, revelando una arquitectura cerebral compleja donde el cuerpo, la emoción y la conducta se entrelazan.

“Este estudio demuestra que la empatía y la prosocialidad no son procesos únicos, sino redes integradas que articulan cuerpo, cerebro y motivación. Comprender esto nos permite pensar nuevas formas de fomentar el cuidado mutuo desde lo científico, pero también desde lo social”, explica Contreras.

Un trabajo con sentido

Más allá de su contribución teórica, este estudio representa para su autor un punto de inflexión: un giro hacia una ciencia más integrada y aplicada, que no se limita al laboratorio, sino que busca dialogar con la vida pública. Desde su laboratorio en la UAI, actualmente se están desarrollando nuevas investigaciones que profundizan esta línea, con miras a generar estrategias concretas de intervención que promuevan relaciones sociales más empáticas y solidarias.

“Hacer ciencia es también comprometerse con los problemas del presente. Entender cómo y por qué cuidamos a otros es una de las claves para construir una sociedad más resiliente y cooperativa. Este trabajo es un pequeño paso en esa dirección: demostrar que la prosocialidad está anclada en nuestros cuerpos, cerebros y contextos, y que promoverla es una tarea tanto científica como ética.”

Ciencia con Sentido es una invitación de la Escuela de Psicología UAI a conocer investigaciones que no solo aportan al conocimiento global, sino que también buscan impactar positivamente en nuestra sociedad.

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