Capstone 1, psicología en terreno con comunidades y organizaciones
Psicologia | Publicado el 13 de agosto de 2025
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La Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez concluyó con éxito la primera edición del curso Capstone 1, que realizan los alumnos del segundo ciclo de la carrera. Una metodología de aprendizaje basado en retos reales que busca que los estudiantes integren sus conocimientos académicos con el trabajo en terreno, en colaboración con organizaciones y comunidades.
“Considero que el Capstone es una experiencia de aprendizaje que permite a los estudiantes movilizar sus competencias profesionales en un entorno real, generando aprendizajes significativos tanto para ellos como para las organizaciones o comunidades con las que colaboran. Asimismo, nos vincula como universidad con otras instituciones del entorno, siendo una excelente oportunidad para contribuir con el medio”, afirma Ana Rosenbluth, una de las docentes responsables del curso.
En esta primera versión participaron 131 estudiantes (89 del campus de Santiago y 42 del de Viña del Mar ) quienes trabajaron en desafíos de alto impacto social.
En Santiago, la alianza fue con la Municipalidad de Peñalolén para diagnosticar la percepción de seguridad en distintos barrios. Los equipos, apoyados por gestores barriales, aplicaron cerca de 900 encuestas y desarrollaron diagnósticos y propuestas de intervención por territorio, que presentaron oficialmente a las autoridades municipales.
Por otra parte, los estudiantes de Viña del Mar, trabajaron con dos establecimientos escolares —la Escuela Particular Santa Filomena y el Liceo Santa Teresa de los Andes— abordando temáticas como la convivencia escolar, el burnout docente o el ausentismo. El proceso incluyó diagnósticos, retroalimentación de los socios formadores y propuestas finales de intervención adaptadas a cada contexto.
La experiencia también fue muy apreciada por los estudiantes, según la evaluación aplicada al cierre del semestre, donde la dimensión mejor puntuada fue el acompañamiento docente, destacando la disponibilidad y apoyo de los profesores. “El curso me permitió aplicar contenidos y metodologías aprendidas en los tres primeros años en un contexto real”, fue lo más valorados.
Desde la perspectiva de los “socios formadores”, el modelo demostró el alto valor formativo de los estudiantes de la Escuela, destacando el compromiso, la dedicación y la capacidad de los estudiantes para enfrentar el trabajo en terreno, así como la utilidad de los diagnósticos entregados.
Para Rosenbluth, el mayor atributo del Capstone está en su potencial transformador: “Más allá del aprendizaje técnico, esta es una instancia que fortalece el compromiso ético, la comunicación efectiva y la capacidad de intervenir de manera pertinente y respetuosa en realidades diversas”.