Vicedecano de Postgrado participó en conversatorio sobre brecha en habilidades digitales de los trabajadores del país
Negocios | Publicado el 6 de septiembre de 2024

Un panorama sobre el uso, conocimiento e incorporación de herramientas digitales en el mundo laboral, así como sus avances, brechas y desafíos, entregó el 1° estudio sobre “Digitalización del Trabajo en Chile”, realizado por Entel Digital en conjunto con la Cámara Nacional de Comercio, Fundación Kodea y OTIC Sofofa.
Los resultados de la investigación -en la cual participaron 1.190 personas que se desempeñan en empresas de distintos sectores productivos- fueron presentados en la sede de Icare por Julián San Martín, vicepresidente de Entel Digital, y comentados luego por un panel de expertos que estuvo integrado por Natalia Lidijover, gerente general de OTIC Sofofa; Mónica Retamal, directora ejecutiva de Fundación Kodea, y Juan Pablo Torres, vicedecano de Postgrados de la Escuela de Negocios UAI.
“Este estudio nace como una forma de profundizar los hallazgos de nuestro primer sondeo sobre “Digitalización de las Empresas en Chile”, que realizamos el año pasado, y respondieron dueños y gerentes de pymes y grandes empresas. Pero nos faltaba la mirada de las y los trabajadores para tener un panorama más completo sobre lo que pasa en el país. Queremos acompañar a las empresas en su proceso de transformación tecnológica, especialmente a las pymes y quienes trabajan en ellas”, comentó Julián San Martín.
Entre las principales conclusiones, el sondeo muestra que existe la percepción de que las empresas están en un estado avanzado o de progreso de digitalización (77%), en cambio, respecto del propio nivel de conocimiento y habilidades, las personas se declaran mayoritariamente en un estado intermedio o competente (70%). Es decir, detrás del avance de sus organizaciones.
Cabe destacar, además, una brecha generacional en la autodefinición del nivel de conocimiento y habilidades del mundo digital. Si un 73% de los jóvenes entre 18 y 34 años definen su nivel como competente o avanzado, el porcentaje baja a un 48% en los adultos entre 35 y 65 años.
En relación con lo que están haciendo sus empresas al respecto, un 63% de los encuestados sostiene que en ellas se realiza un plan continuo en digitalización, sin embargo, la muestra da cuenta de una brecha entre pymes (50%) y grandes empresas (74%).
Otra conclusión del estudio tiene que ver con la motivación y el sentido de urgencia que ven en el desarrollo e incorporación de habilidades digitales. Un 93% de los entrevistados considera que adquirir conocimientos y competencias digitales es importante para poder continuar realizando su trabajo durante los próximos 10 años. Esto cobra mayor relevancia entre quienes se desempeñan en áreas de desarrollo de productos e innovación (100%), tecnologías y telecomunicaciones, y en la dirección general del negocio, ambos con un 99% de las menciones.
Respecto a si se sienten preparados para la digitalización, un 73% afirma que sí, siendo quienes están en el sector salud (63%), y de transporte y logística (64%), quienes declaran sentirse menos preparados. Al mismo tiempo, un 70% de las personas afirma que las habilidades digitales son fundamentales para el trabajo que realiza hoy en día.
La visión de los expertos
Para el vicedecano de Postgrado de la Escuela de Negocios UAI, Juan Pablo Torres, “el proceso que estamos viviendo hoy día no es nuevo, nos ha pasado cuatro veces por lo menos en la época moderna. Las revoluciones industriales llevan consigo un desafío para las empresas y para la sociedad de tener que achicar brechas. El problema de esta revolución es que no vamos a tener 60 años o 100 años como en la primera para adaptarnos; tenemos muy pocos años para poder ser competitivos, porque además las empresas tienen el desafío de competir en el mundo global”.
En este contexto -agrega el vicedecano- “hay algo que es transversal: necesitamos trabajadores con este set de competencias y habilidades. Las formas en que los distintos países y territorios han enfrentado este desafío, han sido distintas. Algunos, por ejemplo el Estado de Bavaria, ha hecho que las grandes empresas sean como el buque que arrastra a todo el ecosistema, a las pymes, a las universidades, a desarrollar este upgrade de brechas digitales. Es un buque que está alineado a una política de Estado”.
“Tenemos que mirar al Chile de los próximos 10 o 20 años, y en ese Chile, nos vamos a tener que reconvertir laboralmente tres veces. Esta es una reconversión, digital, pero después vienen dos más. Entonces, cuando uno empieza a ver la gran pintura de lo que está pasando, esto es más que simplemente una brecha contextual al 2024 entre trabajadores y lo que necesitamos digitalmente”, añade.
Mónica Retamal, directora ejecutiva de Fundación Kodea, señala que “la digitalización es clave para cualquier empresa que quiera crecer y mantenerse competitiva, pero no se trata de automatizar solo por reducir costos, errores o mejorar la calidad, sino que también para liberar a las personas del trabajo rutinario, a fin de que puedan orientarse en tareas estratégicas de mayor valor agregado, como la creatividad y la innovación”.
Natalia Lidijover, gerente general de OTIC Sofofa y directora ejecutiva de Futuro del Trabajo Sofofa Capital Humano, comenta que “hoy las empresas necesitan una nueva mirada frente a las necesidades de formación para entregar nuevas habilidades en forma pertinente, sin empezar cada vez de cero, sino que aprovechando las experiencias y capacidades que tienen sus trabajadores. Muchas de las habilidades que hoy se requieren no se encuentran en el mercado, y por ello necesitamos formar a los trabajadores para que puedan cumplir nuevas funciones. De esta forma, además, nos aseguramos de que las personas cuenten con trayectorias laborales que se adapten a los cambios y que les permitan desarrollarse”.
Finalmente, y a pesar de las brechas existentes, la mayoría de los trabajadores, tanto de pymes como de grandes empresas, cree que la digitalización tendrá un impacto positivo, principalmente para las empresas (88%), la flexibilidad laboral (85%), la economía del país (84%), la productividad personal (78%), la salud mental (64%) y la creación de empleo (61%).