Raphael Bergoeing: “El gran tema 2026 es si va a haber o no un rebote relevante en la inversión”
Negocios | Publicado el 29 de diciembre de 2025

El economista Raphael Bergoeing cuenta con una larga y exitosa trayectoria laboral. Ha trabajado en bancos e instituciones financieras. Fue presidente del Directorio de Metro de Santiago, investigador en el Centro de Estudios Públicos, presidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad. Además ha sido investigador visitante en la Reserva Federal y en el Banco Mundial, y siempre ha estado vinculado a la academia.
Recuerda que no tenía muy claro lo que quería estudiar, pero como le gustaba escribir, leer y las matemáticas, terminó pensando en que Economía era una buena opción. Y no se equivocó.
Experiencia en la UAI
Bergoeing llegó en marzo de 2025 a la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, oportunidad que le ha permitido impartir cursos que le apasionan.
En su primer semestre, asumió el reto de enseñar a estudiantes de primer año, algo que le exigió adaptarse después de años trabajando con alumnos más avanzados. Con una trayectoria docente que se remonta a 1988, nunca ha dejado de hacer clases, tanto en Chile como en el extranjero. Este año, además, tuvo la oportunidad de dictar cursos de Microeconomía y Macroeconomía, lo que considera un desafío estimulante. “Siempre hay de todo en un grupo de 60 personas, pero mi experiencia ha sido buena”, comenta.
“Como dicen los gringos, looking forward”, afirma sobre su entusiasmo de comenzar el próximo semestre con un nuevo curso de Introducción a la Macroeconomía.
Panorama económico 2026
Analizando el futuro del país, el economista explica que el gran tema económico del próximo año es si va a existir o no un rebote relevante en la inversión, que se asocia siempre a un cambio de gobierno, independientemente del signo político. Esto se debería comenzar a notar a fines de 2026 y el segundo gran tema será si “esa inversión que rebote se empieza a mantener en el tiempo o no, es decir si es solo una percepción de algo que está cambiando o se valida por decisiones de política que el próximo gobierno pueda adoptar, que dependen del ejecutivo y también del Congreso, que dan señales de que pueden haber cambios más estructurales hacia adelante”, afirma.
Recientemente, publicó una carta al director en “El Mercurio”, en la que afirma que el próximo gobierno tendrá tres grandes desafíos: crecer sostenidamente más, mejorar la calidad del empleo y recuperar la sostenibilidad fiscal. Y para lograrlo plantea que es fundamental modernizar el estatuto administrativo y aprobar una Agencia para la Calidad de las Políticas Públicas, que evalúe regulaciones y reformas antes, durante y después de su implementación. Ante esto, el académico de la Escuela de Negocios explica que para que una economía de mercado, como las que han predominado en Occidente, funcione bien tiene que funcionar adecuadamente sus principlaes dos instituciones, que son el mercado, en donde exista competencia, que las empresas puedan instalar, innovar y el segundo elemento es el Estado.
“Que el Estado en Chile funcione mejor y sea capaz de cumplir un rol adecuado para ayudar a que el mercado funcione mejor y también para regular el mercado adecuadamente y cumplir con el objetivo público. Ahora, lograr eso, movilizar el Estado es difícil, porque significa cambiar la manera de hacer las cosas, y a los seres humanos no nos gusta cambiar. Hemos evolucionado para sobrevivir, no para innovar. No es fácil cambiar. En el mundo del mercado uno cambia porque lo obligan, eso es la competencia. En el mundo del Estado eso tiene que ver con cambios regulatorios, con liderazgo político, etc. Pero para que cambie el Estado no solo es difícil, además no solo depende del Ejecutivo, también depende del Congreso y al final depende del mundo político. Y la economía, a diferencia de lo que a veces se plantea, no está por encima de la política, al revés, la economía está super ligada a la política”, asegura. Es por ello que explica que para poder lograr cambios relevantes en economía, sobre todo si son cambios institucionales, se debe tener un mundo político que esté dispuesto a aprobar cambios de política pública a largo plazo.
“Hoy día es muy difícil en Chile lograr acuerdos a largo plazo y por eso es que se ha hablado tanto de la necesidad también de hacer una reforma política que reduzca la argumentación, que promueva la participación en partidos políticos más estables y confiables, etcétera. Y de eso depende, creo yo, que se pueda avanzar en esta discusión”, asegura.
Lo público y privado pueden convivir
Raphael Bergoeing ha tenido una larga y exitosa trayectoria, pasando por el mundo público, la academia y el sector privado. Esto no solo ha sido una oportunidad profesional, sino que también una experiencia profundamente enriquecedora en lo personal. “He tenido mucha suerte”, reconoce, al recordar su paso por instituciones que gozan de buena reputación y que despiertan interés en la ciudadanía, como el Metro o la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad.
Uno de los aprendizajes más claros que extrae de su experiencia es que la política pública no se reduce a aplicar teorías económicas. “La gran falencia del Estado chileno no está en el diagnóstico, sino en la gestión”, afirma. Para él, la implementación de políticas es el verdadero punto crítico: un proceso complejo que requiere capacidades organizacionales y administrativas más que fórmulas macroeconómicas.
Por eso, invita a los estudiantes y profesionales del mundo de la administración y los negocios a mirar el sector público como un espacio donde pueden aportar tanto o más que los economistas tradicionales. “Al final, el gran desafío no es el diagnóstico, sino cómo llevarlo a la práctica”, insiste. Y en ese sentido, las competencias de gestión son esenciales.
Más allá de lo técnico, destaca el valor humano de trabajar en lo público. “Uno crece en lo personal, se desarrolla profesionalmente y, además, contribuye a la comunidad”, comenta. Para Bergoeing, ese sentido de propósito es lo que hace que valga la pena enfrentar las dificultades propias del sector, como la alternancia política y las reglas que muchas veces frenan la continuidad de proyectos.
Opina que el servicio público ofrece algo que pocas experiencias profesionales pueden dar: la posibilidad de trabajar en algo que se considera valioso, interesante y que, además, ayuda a construir sociedad. “Cuando tienes el privilegio de hacer eso, ¿qué más puedes pedir?”, afirma.
La UAI y su apuesta por formar pensadores integrales
En medio del proceso de admisión, la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) se posiciona como un espacio privilegiado para quienes buscan una formación que trascienda lo técnico y abrace una visión más amplia del mundo. Así lo plantea Bergoeing, quien destaca que la institución ha sabido recoger lo mejor de la tradición educativa norteamericana: una cultura que privilegia el pensamiento crítico por sobre el conocimiento rígido.
“En Estados Unidos, la universidad no se limita a entregar respuestas, sino que enseña a formular preguntas”, explica. Este enfoque, que ha marcado la educación global en los últimos 50 años, inspira el modelo de la UAI, donde se combina lo analítico con el humanismo para formar profesionales capaces de enfrentar escenarios inciertos.
El académico advierte sobre una tendencia actual: la creencia de que la tecnología reemplaza habilidades básicas como escribir, leer o calcular. “El cerebro sigue siendo el mismo, y lo que realmente se valora es la capacidad de pensar de manera completa”, señala. Por ello, la UAI apuesta por una formación que integra herramientas diversas y fomenta la interdisciplinariedad.
En la Escuela de Negocios, esta visión se traduce en programas que permiten combinar economía con sociología, derecho, ingeniería. “Hoy más que nunca necesitamos retomar la conexión entre administración, economía y disciplinas humanistas para imaginar un mundo más incierto”, afirma. Para él la especialización sigue siendo importante, pero debe complementarse con una mirada amplia que permita adaptarse a cambios imprevisibles.

Recomendación
Para el verano, el académico recomienda un libro que profundiza en la figura de Jensen Huang, CEO y fundador de Nvidia —gigante tecnológico de los microchips —, en cómo trabaja y todo lo que está detrás del avance de la inteligencia artificial. “Es un libro reciente, por lo tanto está hablando de lo que está pasando hoy, no de lo que pasó hace tres años y lo recomiendo mucho”, asegura Bergoeing.
El título es “La máquina pensante. Jensen Huang, Nvidia y el microprocesador más deseado del mundo” del periodista Stephen Witt. “Te metes en el mundo de la inteligencia artificial. Tiene que ver con innovación, desarrollo, progreso, gestión y con el mundo de los negocios. Y con un personaje que está pensando el mundo para adelante distinto a cómo fue para atrás”, explica.
Potencial de la IA
A raíz del libro, el economista plantea el gran potencial que tiene la Inteligencia Artificial y que hay que aproximarse de una manera optimista, pero con responsabilidad también. “Vamos a tener que estar capacitándonos todos los días, todo el tiempo en todas partes. Entonces también hay un desafío para las instituciones educativas de forzar el aprendizaje como una cosa continua y no de una vez en la vida”, concluye.