Música, vocación y datos: la historia de la economista UAI Nieves Valdés

Negocios | Publicado el 26 de febrero de 2026

Música, vocación y datos: la historia de la economista UAI Nieves Valdés

¿Qué tiene que ver el piano con la economía?

En la vida de la profesora de la Escuela de Negocios de la UAI Nieves Valdés, mucho.

Nacida en Neuquén, Argentina, la académica comenzó a tocar el instrumento a los 8 años. Se matriculó en un colegio donde toda la educación estaba centrada en la música y en la danza. Y le iba muy bien.

Quizás, de haber seguido ese camino, podría haber terminado presentándose en grandes escenarios mundiales … salvo por un pequeño detalle: “Me moría de vergüenza. Las presentaciones individuales me generaban mucho estrés. Además, veía a compañeros que, si bien al principio no les iban tan bien, tenían talento. Esa cosa más innata para el instrumento que a mí me faltaba.”

Fue, sin embargo, durante esos años de formación musical donde aprendió el valor del orden, la constancia y la planificación. “El piano depende mucho de la disciplina. Planificar cuántas horas vas a practicar cada día y ser consistente”. Comenzó a notar que esa formación dialogaba con su mente más analítica. “La gente que hace música clásica tiene una mente bastante matemática, es bien estructurado”.

¿Cómo fue que llegó, entonces, a estudiar economía? La decisión la forjó mirando su entorno. Desde niña escuchaba hablar de inflación, crisis y sus efectos sociales; esa experiencia despertó su vocación pública y la llevó a ingresar a estudiar la carrera en la Universidad Nacional de Córdoba. Muy pronto descubrió la docencia: “Aprendía mucho mejor si trataba de explicarle a alguien,” cuenta, recordando sus primeros pasos como ayudante. Luego llegó la investigación y ya no se imaginó fuera de la universidad. Decidida a investigar, buscó un doctorado en Europa y así fue como cursó su PhD en la Universidad Carlos III de Madrid.

Próximo destino: Chile

Tras el doctorado, Nieves sentía que ya había terminado su ciclo en Europa y comenzó a buscar trabajo en Latinoamérica. Le interesaba poder estar más cerca de su familia que reside en el sur de Argentina. Chile era la mejor opción y así fue como se integró a la Universidad de Santiago de Chile. ¿Año? 2010. Terremoto. Y en el 2011, movilizaciones estudiantiles. “Fue como una inducción rápida al país” dice. Luego se incorporó a la UAI, inicialmente en la Escuela de Gobierno donde fue directora del Magíster en Economía, y más tarde migró a la Escuela de Negocios junto con el programa.

Su investigación se centra en economía de la salud, pero aborda también finanzas individuales, educación y mercado laboral. 

Hoy está trabajando -junto con el profesor de la Escuela de Negocios Guillermo Paraje- en un estudio que la tiene especialmente motivada: la evaluación del efecto de la Ley de Etiquetado sobre la malnutrición infantil. Con un equipo interdisciplinario y datos recientemente disponibles, han encontrado resultados alentadores: “El etiquetado frena ese incremento en la tendencia de obesidad infantil para niños de cuatro, cinco, seis años”. El trabajo se financia con un grant de Bloomberg Philanthropy y se desarrolla en colaboración con el Ministerio de Salud y con la cientítica de la Universidad de Chile Camila Corvalán: “Son esfuerzos en conjunto y equipos sólidos para que el resultado tenga impacto”. El artículo está bajo revisión en una revista de medicina y el equipo que lidera  busca el mejor momento para compartir los hallazgos.

Mujeres en economía: Levantando el freno de mano

Nieves forma parte del grupo "Mujeres en Economía" que trabaja por abrir puertas a más mujeres en la disciplina. Según su punto de vista, la autocritica y la baja autopercepción de capacidad son límites que han impedido un avance más significativo en esta materia. “La mujer suele decir ‘yo no me la puedo’… cuando están en perfectas condiciones”.

Por eso impulsa espacios de conversación cercanos como por ejemplo desayunos entre profesoras y estudiantes, que bajan barreras desde la experiencia. También hay fútbol: La Copa MECO reúne a estudiantes y profesores del Magíster en Economía: “El fútbol rompe un montón de barreras," asegura.“Esto no es la NASA. Requiere esfuerzo y ganas. Los avances son lentos, pero existen. En el Magíster en Economía pasamos de tener solo un 20% de estudiantes mujeres, a que representen más de la mitad de los alumnos en las últimas tres cohortes."

En cuanto a su camino personal, rescata figuras clave: una profesora de matemática en Córdoba y, en Chile, Andrea Repetto. "Ella me ayudó mucho en todo el desarrollo de carrera, en tomar buenas decisiones. Es una compañía emocional super importante," dice la profesora, quien no ha dudado en ningún momento en que el camino profesional que eligió fue el correcto: “yo vengo todos los días feliz a la UAI. Soy feliz en todo lo que hago”.

¿Y el piano?

La música se mantiene viva en casa: “todavía toco”, cuenta, pero ahora con una invitada especial: su hija Zoe de 8 años.  

Recomendación para sus estudiantes

Nieves recomienda "Una mente brillante" porque la película muestra de manera muy clara tres elementos que considera centrales.

                                                     

Primero, ilustra el comportamiento estratégico y la importancia de la coordinación: cuando las personas actúan sin coordinarse, todas terminan peor que si cooperaran. Esa idea, explicada en una escena sencilla en un bar, refleja un principio económico fundamental sobre los equilibrios y los resultados subóptimos cuando falta coordinación.

Segundo, la película aborda de forma profunda el tema de la salud mental, mostrando cómo John Nash vive simultáneamente una vida profesional brillante y una vida personal marcada por la enfermedad. Para Nieves, esa dualidad es muy relevante hoy: muestra que incluso personas exitosas pueden enfrentar trastornos que se manifiestan especialmente en momentos de estrés.

Tercero, la película retrata con mucha precisión la vida académica: la docencia, la investigación, la espera por la publicación de un paper, la presión de presentar el trabajo ante colegas y recibir críticas —a veces constructivas y a veces no—. Ese mundo, dice Nieves, es exactamente el que viven quienes trabajan en la academia y exige aprender a manejar la crítica, diferenciar su valor y procesarla sin que inhiba la creación científica.