Macarena Larraín: "Es fundamental recuperar el sentido de urgencia ante el cambio climático"
Negocios | Publicado el 29 de enero de 2026

La preocupación de Larraín por el medio ambiente se remonta a su niñez: “Desde muy chica estaba en algo que se llamaba los forjadores ambientales. Reciclábamos papel, teníamos un invernadero. Era súper adelantado para la época”, recuerda. Esa temprana experiencia, sumada su trabajo como scout, fueron construyendo la idea de que estudiar una carrera relacionada al área ambiental era lo que ella quería.
Al momento de decidir su camino profesional, evaluó opciones como Ingeniería en Recursos Naturales, pero finalmente optó por Ingeniería Civil Industrial, carrera que contaba con una especialidad en medio ambiente.
De la economía circular al hidrógeno verde
Tras su primer trabajo —en una consultora donde participó en proyectos sobre rellenos sanitarios— entendió que quería dedicarse de lleno a temáticas de gestión de residuos y economía circular. “Me impactó ver la cantidad de basura que generamos. Ahí dije: ‘Esto es lo mío’”.
Hoy, su foco en investigación está puesto en el hidrógeno verde. Actualmente participa en dos investigaciones. La primera es sobre el uso de infraestructura compartida para el hidrógeno verde, que realiza junto a otros académicos de la Escuela de Negocios UAI, en la que evalúan los beneficios económicos y ambientales de desarrollar infraestructura común para la producción, importación y exportación del combustible. El segundo estudio analiza cómo la producción de distintos derivados del hidrógeno puede impactar ambientalmente, considerando efectos económicos indirectos.
Larraín afirma que Chile tiene “mucho potencial” en la industria, pero que el desarrollo se ha frenado por el tema de los permisos, los procesos han sido lentos porque los organismos reguladores aún están generando capacidades técnicas para evaluar adecuadamente proyectos altamente novedosos, y por la falta de demanda asegurada. “Los compradores quieren hidrógeno verde barato, pero los productores no pueden invertir sin contratos asegurados”, resume.
El cambio climático
Sobre el estado de las políticas climáticas en Chile, Larraín señala que en los últimos cinco años hubo muchos avances, que Chile está muy adelantado para su nivel de desarrollo, pero observa una tendencia preocupante: “Durante 2025 he visto retrocesos, y no solo en Chile. Hay un desinterés global, tanto de empresas como de personas. Factores políticos como el giro en Estados Unidos influyen mucho”.
Según explica, cuando las empresas perciben que las futuras regulaciones serán más flexibles, tienen menos incentivos para invertir en tecnologías limpias. La incertidumbre global, las crisis en Europa y los cambios políticos en grandes potencias han contribuido a un ambiente menos favorable para la acción climática.
De la política pública a la academia
Antes de dedicarse por completo a la investigación, Larraín trabajó en el Ministerio del Medio Ambiente entre 2015 y 2017, coordinando el Programa de Calefacción Sustentable, que reemplazaba estufas a leña por alternativas menos contaminantes. “Era súper bonito porque beneficiaba directamente a las personas”, cuenta sobre esta experiencia.
Su paso a la academia ocurrió casi por casualidad. Tras mudarse a Bélgica por trabajo de su marido, descubrió que podía postular a un doctorado con financiamiento. “Me encantó y aquí sigo”, afirmó.
Larraín se integró a la Universidad Adolfo Ibáñez en marzo 2024 y valora el ambiente, la bienvenida y la flexibilidad institucional. Sobre la docencia, destaca el entusiasmo de los alumnos. “Cuando ves que comprenden algo difícil, eso es muy gratificante”, afirma.
Mujeres en STEM
Aunque hoy el panorama es diferente, Larraín recuerda episodios de machismo explícito en sus primeros años universitarios, pero para ella nunca fue tema porque estudió en un colegio de mujeres, entonces “nunca sentí que ingeniería fuera una ´carrera de hombres´, pero varias compañeras sí lo vivieron así”, explica.
Sobre las cuotas de género en educación superior es clara: “Me parecen necesarias. Si no, el cambio sería muchísimo más lento”.

Recomendación: “Don´t look up”
Ante su preocupación por el cuidado del medio ambiente, la académica recomienda la película “Don´t Look Up” (2021) de Adam McKay, como una analogía útil para entender la urgencia climática, y es que la película es una sátira de la indiferencia del gobierno y los medios de comunicación ante la crisis climática. “Es una parodia, pero muestra muy bien cómo ignoramos un problema que está frente a nosotros. Ya vemos los efectos del cambio climático: hay que moverse, aunque a veces sea más caro”, afirma.