Las emociones en primer plano con Héctor Madrid

Negocios | Publicado el 28 de junio de 2026

Las emociones en primer plano con Héctor Madrid

Héctor Madrid se ha dedicado durante su carrera a estudiar el rol de las emociones en el mundo del trabajo, en particular a cómo las emociones, los estados de ánimo influyen sobre la creatividad y la innovación.

Relata que este interés por las emociones y la creatividad se remonta a sus años de estudiante de pregrado de Psicología en la UC, cuando un profesor lo invitó a participar de un laboratorio de investigación en psicología social y llevaban adelante una línea de investigación sobre las emociones en las relaciones intergrupales. 

“Desperté un incipiente interés porque el paradigma dominante por mucho tiempo, incluso hasta hoy día, es relegar en segundo plano todo lo que es la dimensión emocional de lo humano y además tenemos una orientación, un sesgo hacia lo más cognitivo. Entonces me parecía muy interesante porque las emociones sí estaban ahí, porque cumplían alguna función”, relata.

Entró a estudiar Psicología porque desde muy muy joven se hacía muchas preguntas existenciales, acerca de qué somos las personas, de dónde venimos, cuál es la razón de la existencia, por qué pensamos como pensamos. 

Siendo ayudante de pregrado comenzó su camino para trabajar en la academia y es que de forma muy temprana llegó a la convicción de que ya no quería abandonar jamás la universidad y así fue. Hizo su doctorado en la Universidad de Sheffield, en Inglaterra, luego fue académico en la UC, profesor visitante en la Universidad de Yale y desde 2021 trabaja en la UAI.

 Divagar es parte del ser humano

A lo largo de su carrera en la investigación, Madrid ha desarrollado el concepto de “presencia afectiva”, que habla de una especie de huella emocional. Existen personas que van por la vida entusiasmando y poniendo a las personas alegres, mientras que hay otras que las hacen sentir ansiosas o nerviosas.

Por hoy su foco de investigación tiene que ver con la “divagación mental”: aquellos momentos en que la mente se aleja de la tarea que se está realizando en el momento. “Las personas pueden pasar entre un 30% y un 50% del día divagando”, comenta.

Lejos de ser necesariamente negativo, este fenómeno podría tener beneficios. “En trabajos de tipo cognitivo, quienes divagan más tienden a ser percibidos como más creativos”, señala. Esta capacidad de pensar de manera no convencional no solo favorece la innovación en las organizaciones, sino que también se asocia a mayores niveles de bienestar personal.

Actualmente, sus estudios buscan comprender las bases emocionales de este proceso y cómo distintos estados, como el estrés, el aburrimiento o la alegría, influyen en las formas de divagación.

El rol de los líderes

El profesor suele explicar en sus clases que hay tantas definiciones de liderazgo como personas mencionan la palabra hoy día, y que se sabe por distintas estadísticas que “lo que un líder hace o deja de hacer influye aproximadamente hasta un 30% de cómo la gente piensa, siente y actúa en el trabajo”, afirma. Esto termina afectando indirectamente en el desempeño laboral de los trabajadores, pero también en su sentido de bienestar.

Por ello, señala que es importante destacar que bajo niveles de agotamiento, el liderazgo adquiere un papel central: “Los líderes influyen directamente en las cargas de trabajo, en la claridad de expectativas y en el acceso a recursos. Además, son responsables de gestionar conflictos y generar ambientes organizacionales más o menos justos”.

Cautela frente a las cifras de burnout 

El burnout se ha instalado como un concepto frecuente en la prensa, muchas veces acompañado de cifras alarmantes sobre su incidencia en el mundo laboral. Sin embargo, no todo cansancio equivale a este fenómeno, advierte Madrid. 

“El burnout es un estado psicológico caracterizado por un agotamiento emocional y de energía, es decir, un cansancio físico y, sobre todo, mental”, explica. A este componente se suman actitudes negativas hacia el trabajo, como la desconfianza hacia el entorno laboral o una evaluación crítica constante de colegas y condiciones, y un distanciamiento en las relaciones, que puede llegar a despersonalizar a otros.

Un tercer elemento clave es la autopercepción: “La persona empieza a dudar de sí misma, siente que no es competente o que no está calificada. Es un estado muy adverso”, señala. Este cuadro suele originarse tras una exposición prolongada a situaciones de presión y estrés sostenido en el tiempo.

Pese a la preocupación creciente, Madrid llama a la cautela frente a las cifras que circulan en la prensa nacional. “Se habla de un 60% u 80% de trabajadores en burnout, pero es difícil concebir una fuerza laboral en ese estado. Sentirse cansado o haber tenido una mala semana no es lo mismo que un cuadro crónico”, afirma. Según la evidencia internacional, las cifras se sitúan más cerca del 30%.

El origen del burnout es multifactorial. Explica que entre las principales fuentes se encuentran los puestos de trabajo mal diseñados, con cargas excesivas, plazos poco realistas o falta de recursos para cumplir con las tareas. A esto se suman factores interpersonales, como conflictos no resueltos, tensiones o liderazgos inadecuados.

¿Qué pasa con el FOBO?

Junto con el burnout también se ha instalado últimamente un nuevo concepto: Fear of Becoming Obsolete (FOBO), la ansiedad en el ámbito laboral de que las habilidades, puesto de trabajo y las aportaciones de las personas dejen de ser relevantes debido a la inteligencia artificial y la automatización.

Ante esto, Madrid señala que estamos en un escenario en que todas las estimaciones indican que hay muchos empleos que se van a destruir, pero que es una realidad que jamás ha sido ajena a las revoluciones tecnológicas. “Tenemos que adaptarnos para poder sobrevivir y eso implica un esfuerzo, salir de nuestra zona de confort y tener que de alguna manera ser partícipe activo en la construcción de nuestro futuro laboral”, afirma. 

También señala que ha notado esta mayor preocupación en personas que ya han desarrollado una carrera, profesionales de 30 y 40 años. 

Desde el punto de vista emocional, Madrid apunta que es importante aceptar la ansiedad y validarla. Hay que hacer el análisis de si realmente está en riesgo mi situación laboral. Y puedo decidir quedarme en mi trabajo y esperar que se extinga para luego buscar otra opción, o bien proactivamente comienzo a redefinir mi futuro laboral. 

El académico señala que aquellas personas que son proactivas y resilientes serán las que mejor se adaptarán a los cambios, así como también quienes se manejan en el ámbito de las emociones positivas, pero que también tienen un grado de preocupación, nerviosismo y alerta, que pueden ser catalizadores para una búsqueda más focalizada y más orientada hacia hacer transformaciones. “Tanto lo placentero como lo desagradable cuando se combinan en justa medida movilizan a la gente también”, explica. 

Ciencias del Comportamiento y Negocios

Recientemente, la Universidad Adolfo Ibáñez anunció la nueva carrera Ciencias del Comportamiento y Negocios, que impartirá en conjunto la Escuela de Negocios y la Escuela de Psicología. 

Para Madrid esta es una apuesta innovadora que refleja el sello interdisciplinario de la UAI. La iniciativa combina una sólida base en psicología con herramientas de gestión organizacional, articulando así conocimientos de ambos ámbitos para formar profesionales más versátiles.

A su juicio, se trata de una propuesta acorde a los tiempos, aunque reconoce que toda innovación implica un grado de riesgo respecto a su recepción en el mercado. Con todo, considera que hay buenas perspectivas y que este tipo de formación responde a la necesidad de adaptarse a entornos profesionales cada vez más complejos.