La gran minería chilena alcanza récord histórico de participación femenina

Negocios | Publicado el 16 de marzo de 2026

La gran minería chilena alcanza récord histórico de participación femenina

La industria de la gran minería chilena está viviendo una de las transformaciones laborales más relevantes de las últimas décadas, alcanzando un hito histórico en participación femenina.

De acuerdo al análisis presentado en la 16ª edición del Doble Click Económico, elaborado por el Centro de Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) junto a ICARE, la participación de mujeres en la gran minería pasó de 7,7% en 2014 a 24% en 2025, según los datos entregrados por el Monitoreo de Indicadores de Género de la Alianza CCM-Eleva, triplicándose en once años y posicionando a Chile por encima de referentes globales como Australia y Canadá.

Este avance se enmarca en un contexto de fuerte expansión del sector. Con una cartera de inversiones proyectada que supera los US$100 mil millones al 2034 y una demanda estimada de 37 mil nuevos trabajadores en la próxima década, la disponibilidad de capital humano se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad del país, según el Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034 de la Alianza CCM-Eleva.

Un cambio impulsado por la convergencia entre empresas, Estado y transformaciones culturales

El estudio destaca que este progreso no fue espontáneo, sino el resultado de una estrategia deliberada impulsada por compañías mineras, instituciones públicas y un entorno social que exigía mayor equidad de género. Entre los factores que hicieron posible esta transformación se encuentran:

- Presión por talento especializado, producto del envejecimiento de la fuerza laboral y el crecimiento de las operaciones. 
- Mayor escrutinio público y exigencias de legitimidad social, especialmente en materia de sostenibilidad y equidad. 
- Compromiso directivo, con empresas fijando metas explícitas de participación femenina e integrándolas en su gestión estratégica. 
- Coordinación institucional, a través de instancias como la Mesa Mujer y Minería y la Política Nacional Minera 2050.

Avances operativos, tecnológicos y culturales

Para habilitar la incorporación de mujeres, las compañías implementaron cambios significativos en sus procesos internos, incluyendo nuevos mecanismos de reclutamiento, programas de formación asociados a contratación efectiva e inversiones en infraestructura adecuada en faenas. 

Además, la automatización y la teleoperación han reducido la dependencia de labores físicamente intensas, ampliando las oportunidades para mujeres en roles técnicos y digitales. Estos avances han estado acompañados de una transformación cultural, donde la diversidad dejó de ser un tema aislado para convertirse en un eje estratégico de la gestión empresarial. 

Impacto económico y organizacional

El aumento de la participación femenina ha generado efectos positivos más allá de la equidad:
- Mejoras en la calidad de la gestión y disciplina operacional
- Fortalecimiento de la cultura de seguridad y del clima laboral
- Acceso para mujeres a empleos de alta productividad y mejores salarios, con brechas más acotadas que en otros sectores productivos dada la estandarización de turnos.

Desafíos hacia el próximo ciclo minero

A pesar de los avances, persisten desafíos relevantes: tasas de rotación más altas entre mujeres, concentración en ciertas ocupaciones y una baja presencia en cargos de liderazgo. El estudio subraya que la consolidación de mujeres en posiciones directivas será clave para sostener el cambio cultural y reducir brechas internas. 

Asimismo, el nuevo ciclo de inversiones en la macrozona norte incrementará la competencia por talento en sectores como construcción, energía y servicios industriales, reforzando la necesidad de políticas sostenidas de formación, inclusión y retención.

Una agenda para la industria, otras actividades productivas y el Estado

El boletín propone una hoja de ruta para profundizar la inclusión femenina:
- Industria minera: consolidar la integración femenina como una estrategia estructural de talento y extender los estándares de diversidad a contratistas y proveedores.
- Otros sectores productivos: anticipar necesidades futuras de capital humano e incorporar tempranamente la formación técnica y los cambios culturales necesarios.
- Estado: fortalecer la coordinación público–privada, promover la formación STEM para mujeres y avanzar en políticas de corresponsabilidad y cuidados.

Puedes revisar el informe completo acá