III Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos baja siete puntos respecto de 2025
Negocios | Publicado el 22 de octubre de 2026

El Centro Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios UAI (CeFE) junto a la Fundación Generación Empresarial (FGE) presentaron la tercera edición del Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos, que analiza en qué medida las empresas en Chile aplican los Principios de Gobernanza de la OCDE/G20, evaluando tres dimensiones: principios y mecanismos de integridad, capacidad y funcionamiento del directorio, y procesos de evaluación, seguimiento y relación con el entorno.
Esta edición muestra un deterioro en el resultado general, con un promedio de 53,1 puntos sobre 100, frente a 60,1 puntos en 2025 y 65,9 en 2024. “Una parte importante de esa diferencia se explica por los cambios en la composición de las 131 organizaciones participantes”, explicó Magdalena Aninat, directora de CeFE.
La mayor presencia de empresas cerradas, que en promedio obtienen puntajes más bajos, contribuye a explicar la disminución. Estas pasaron de 40 en 2024 a 57 en 2025 y 85 en 2026, representando este año el 65% de las organizaciones participantes.
Sin embargo, también se observa una baja entre las 23 organizaciones que han participado en las tres ediciones: su promedio pasó de 70 puntos en 2024 a 65 en 2025 y 62 en 2026. Mientras las prácticas relacionadas con principios de mercado y cumplimiento mejoraron 1,5 puntos, las vinculadas con funcionamiento y estructura del directorio disminuyeron 3,9 puntos y las de entorno, evaluación y seguimiento, 5,4 puntos.
En las tres dimensiones evaluadas, Gobierno Corporativo y Principios de Mercado obtiene el mejor resultado, con 21,4 puntos sobre un máximo de 33,3. Le sigue Funcionamiento y Estructura del Gobierno Corporativo, con 19,2 puntos, mientras que la principal debilidad está en Entorno, Evaluación y Seguimiento, con 12,6 puntos.
“La principal diferencia parece estar en la articulación del sistema de gobierno corporativo. No basta con tener buenas políticas de compliance si no existen capacidades para supervisarlas; tampoco basta con un directorio activo en estrategia si no evalúa su propio funcionamiento o no incorpora información relevante de su entorno”, afirmó Aninat.
Por su parte Janet Awad, presidenta de Fundación Generación Empresarial, explicó que los resultados muestran que el desafío no consiste solamente en incorporar nuevas políticas y mecanismos de integridad, sino en asegurar que estos funcionen de manera articulada y se sostengan en el tiempo. “Contar con códigos de ética, políticas y mecanismos de control es importante, pero no suficiente. El verdadero desafío es que estas herramientas se traduzcan en mejores decisiones y formen parte de una gestión coherente. Este índice nos muestra avances relevantes, pero también que la integridad no es un estado que se alcanza de una vez y para siempre. Es una capacidad que las organizaciones deben construir, evaluar y fortalecer permanentemente”, señaló.
Respecto a los resultados por sectores económicos, Recursos Naturales y Energía lidera con 61,5 puntos, seguido por Comercio, Servicios Financieros, Servicios e Industria Manufacturera y Construcción. “En industrias donde los riesgos y la relación con el entorno son particularmente relevantes para la continuidad del negocio, contar con buenos mecanismos de gobierno corporativo puede convertirse en una capacidad estratégica”, reflexionó la directora de CeFE.
El estudio también identifica prácticas que aparecen con mayor frecuencia entre las organizaciones con mejores resultados, como la inducción formal de nuevos directores, criterios de materialidad para priorizar riesgos, reuniones del directorio con auditoría interna sin presencia del CEO, vinculación con comunidades y evaluación del cumplimiento de la política de integridad.
En materia de cumplimiento, el 90% declara contar con un código de ética que regula los conflictos de interés, el 89% incluye materias de corrupción y el 84% dispone de un canal público de denuncias por corrupción. En transparencia hacia los accionistas, el 97% reporta información sobre resultados financieros, pero solo el 35% informa sobre desempeño y controversias socioambientales.
Entre las regulaciones recientes, la Ley de Delitos Económicos aparece como la de mayor impacto, ya que un 54% considera que ha contribuido mucho o totalmente al fortalecimiento del gobierno corporativo. Al consultar por mecanismos para elevar los estándares, la opción más mencionada es una mayor autorregulación (38%), seguida de revisar el marco vigente sin incorporar nuevas regulaciones (22%) y avanzar hacia una mayor certeza jurídica (19%).
“Podemos interpretar estos resultados como una señal de que el siguiente desafío no depende únicamente de la regulación, sino también de la capacidad de las empresas para implementar, profundizar y sostener buenas prácticas por iniciativa propia”, aseguró Aninat.
Los desafíos en medioambiente
Los resultados muestran que las empresas han avanzado más en reconocer el medioambiente como un riesgo que en integrarlo efectivamente en su gobernanza. El desempeño socioambiental es la subdimensión con el resultado más bajo del índice, con 2,8 puntos sobre 11,1.
El 68% incorpora riesgos ambientales y climáticos en su matriz de riesgos y el 59% señala una influencia alta o muy alta del directorio en la definición de acciones frente al cambio climático. Pero solo el 43% reporta una revisión frecuente del directorio sobre el cumplimiento de compromisos ambientales.
Revisa el estudio acá.