Fondos generacionales: cómo transformar un cambio de arquitectura en mejores pensiones
Negocios | Publicado el 13 de julio de 2026

Solange Berstein y Pablo Castañeda, académicos de la Escuela de Negocios UAI, fueron los encargados de este nuevo Doble Click Económico —que realiza la Escuela junto a ICARE— en el que analizaron una de las transformaciones más importantes del sistema previsional: el reemplazo de los multifondos por fondos generacionales. Este nuevo esquema asignará automáticamente a los afiliados a fondos de inversión según su edad y cercanía a la jubilación, con el objetivo de adecuar el nivel de riesgo a cada etapa de la vida laboral.
Para los académicos este cambio representa una oportunidad para mejorar la gestión del ahorro previsional, aunque sus beneficios dependerá en gran medida de la calidad de su diseño e implementación.
Según explican, la lógica detrás de los fondos generacionales es que los trabajadores jóvenes pueden asumir mayores niveles de riesgo porque cuentan con un largo horizonte para recuperar eventuales pérdidas, mientras que quienes se acercan a la jubilación requieren carteras más conservadoras para proteger sus ahorros. Sin embargo, destacan que el objetivo no debe ser únicamente maximizar la rentabilidad o el saldo acumulado, sino aumentar la probabilidad de obtener una pensión suficiente.
Los autores identifican cuatro desafíos fundamentales para el éxito del nuevo régimen. El primero es gestionar adecuadamente la transición desde los multifondos, evitando movimientos masivos que puedan afectar los precios de los activos, generar pérdidas o provocar problemas de liquidez en los mercados financieros.
Un segundo reto es el diseño de los sistemas de premios y castigos para las administradoras. Aunque la propuesta busca fortalecer la rendición de cuentas mediante la comparación con carteras de referencia, una regulación demasiado estricta podría desincentivar la gestión activa y llevar a que las AFP simplemente repliquen los índices establecidos por la autoridad.
La comunicación con los afiliados constituye un tercer desafío. Los profesores plantean que la información previsional debería evolucionar desde indicadores de corto plazo, como la rentabilidad mensual o el saldo acumulado, hacia métricas más relevantes para las personas, como la pensión proyectada, la probabilidad de insuficiencia de ingresos y los riesgos que pueden afectar el bienestar durante la jubilación.
Finalmente, subrayan la importancia de incorporar mecanismos de flexibilidad para enfrentar crisis financieras o episodios de alta volatilidad. En estos escenarios, una aplicación demasiado rígida de las reglas podría obligar a realizar operaciones perjudiciales para los afiliados, aumentando innecesariamente las pérdidas.
Para Berstein y Castañeda, la evaluación del nuevo sistema no debe centrarse únicamente en comparar rentabilidades entre administradoras, sino en medir si efectivamente contribuye a mejorar las pensiones futuras. Por ello, proponen complementar los indicadores financieros tradicionales con métricas relacionadas con la suficiencia de las pensiones, las tasas de reemplazo y la estabilidad de los ingresos durante la jubilación.
En conclusión, sostienen que los fondos generacionales tienen el potencial de fortalecer el sistema previsional chileno, pero advierten que sus resultados dependerán menos del cambio de nombre de los fondos y más de una implementación capaz de equilibrar eficiencia, competencia, transparencia y protección de los afiliados.
Puedes revisar el Doble Click Económico acá.