Florencia Darrigrandi y su vocación por la docencia: “Al final enseñar es abrir una ventana”

Negocios | Publicado el 26 de enero de 2026

Florencia Darrigrandi y su vocación por la docencia: “Al final enseñar es abrir una ventana”

Cuando Florencia Darrigrandi recuerda su infancia, una escena vuelve a su memoria con una nitidez particular. Era sexto básico y su profesor de matemáticas había organizado un sistema de “monitores” para que quienes iban más adelantados ayudaran a sus compañeros. Un día, después de resolver un ejercicio frente al curso, escuchó una frase que marcaría su camino: “Muy bien, la voy a nombrar monitora de los monitores”.

Ese pequeño gesto —cuenta— fue una señal que, vista con distancia, terminó anticipando su vocación docente.

Hoy, Florencia es una de las profesoras que lidera los cursos de Estadística y Analítica de Datos a nivel de pregrado en la Escuela de Negocios UAI. Ha trabajado también en la Facultad de Ingeniería y Ciencias y en la Escuela de Comunicaciones y Periodismo.

Mujeres abriendo caminos

Cuando entró a estudiar Licenciatura en Matemática en la UC descubrió que le gustaba mucho la estadística y que de cierta forma se vinculaba con la sociología que siempre le llamó la atención. ”Me di cuenta de que también era una sociología, pero matemática. Con menos zona gris”, dice sobre su gusto por la estadística que luego la llevó a cursar el magíster en esa disciplina.

Recuerda que durante su pregrado tuvo a dos profesoras fundamentales: Pilar Iglesia y Alicia Carriquiry. “Es importante que existan mujeres en las disciplinas porque de alguna manera tú le marcas la pauta a otras mujeres. Hace dos años atrás me invitaron a mi colegio a hablar sobre las mujeres en matemáticas. Y hablé de estas dos profesoras que me marcaron porque siempre me cuestiono que si ellas hubiesen sido hombres, me hubiesen marcado de la misma forma. No lo sé. No tengo cómo saberlo, pero claramente para mí fue muy importante que ellas fueran mujeres”.

Esa reflexión se intensificó cuando una colega de un programa de magíster le hizo notar la falta de profesoras en áreas como finanzas. “Y es cierto”, dice. “En pregrado prácticamente no hay mujeres enseñando finanzas".

Por eso, aunque impulsa a todos sus estudiantes por igual, siente un compromiso especial con las mujeres: “A veces se conforman con menos por esa sensación de ‘no me la voy a poder’. Yo siempre les digo: ¿Cómo que no?”.

La pedagogía como destino

Florencia está convencida de que habría terminado enseñando sin importar lo que hubiese estudiado. Lo confirma su historia: fue voluntaria durante ocho años en la Fundación Crece Chile, ayudando a adultos a terminar el colegio.

Para ella “enseñar es abrir una ventana”. No se trata de abarcarlo todo, dice, sino de despertar un gusto. Ver que algunos de sus exalumnos siguen caminos en áreas como business analytics le provoca un orgullo difícil de describir: “Lograste sembrar un gusto por algo”.

Parte importante de su misión es también revertir la percepción que los estudiantes tienen de sí mismos frente a un desafío. Sobre todo en una época en que —según la académica— no manejar datos es prácticamente ser analfabeto.

El rol de la UAI y su modelo interdisciplinario

Para Darrigrandi, la Universidad Adolfo Ibáñez está leyendo correctamente el momento actual: ya no basta ser experto en una sola área, sino entender más allá del propio territorio académico. Y, además, fortalecer las habilidades blandas, que hoy considera “absolutamente relevantes”.

Una recomendación para sus estudiantes

Consultada por alguna recomendación del mundo del cine, la académica menciona "Talentos Ocultos", que está basada en la historia real de tres matemáticas afroamericanas que ayudan a llevar al hombre a la Luna. 

Darrigrandi señala que esta historia resume lo que ella siempre intenta transmitir a sus alumnos y alumnas: que con determinación, esfuerzo y convicción, no hay barreras imposibles de superar. El mensaje le parece poderoso: "Piensen que eran mujeres, eran negras y estaban ahí. Tenían todo en contra pero lo lograron".