Financiamiento DIP: una solución para problemas de liquidez de las empresas
Negocios | Publicado el 10 de abril de 2026

La Escuela de Negocios junto a la Facultad de Derecho realizaron el conversatorio “DIP Financing en Chile”, en el que participaron Isaac Stevens, senior associate de Dechert LLP; Daniela Lozano, asociada de Carey, y Ernesto Solís, CEO de Seven Ridge Capital.
El panel abordó el problema de liquides y financiamiento de empresas en dificultades, y cómo el financiamiento DIP busca resolver esto.
El encargado de moderar el conversatorio fue Julio Riutort, académico de la Escuela de Negocios UAI, quien explicó que cuando una empresa entra en estrés financiero, las decisiones de financiamiento suelen tomarse tarde, lo que vuelve crítica la situación de caja. En esos escenarios, la rapidez y oportunidad del financiamiento son determinantes para la continuidad del negocio.
“Mientras más incentivos y menos restricciones haya para financiar un deudor, más probabilidad de ver que acreedores o terceros estén disponibles y en condiciones para dar un financiamiento que permita poder pasar esta situación de liquidez e insolvencia y por ende aprobar un acuerdo de reestructuración”, afirmó Daniela Lozano, asociada de Carey.
Ernesto Solís, CEO de Seven Ridge Capital, explicó que tener un mercado de insolvencia desarrollado es parte del desarrollo del mercado de capitales de un país y que genera ventajas competitivas. “En el mundo de insolvencia hay tres partes importantes: la ley, los asesores e inversionistas. Hay un gran desafío para nosotros que es llevar todo esto a un mundo de inversionistas, que tienen una mirada distinta y que no necesariamente entienden la ley”, agregó.
Isaac Stevens entregó la visión de cómo funciona este sistema de financiamiento en Estados Unidos: allá el DIP es un asset class, con profundidad de mercado, competencia real, rapidez judicial y reglas claras. Mientras que en Chile sigue en una etapa de aprendizaje, construyendo casos, criterios y confianza.
Persisten desafíos importantes: Incertidumbres prácticas sobre uso de fondos, desembolsos y certificaciones; límites de monto y quórums que restringen soluciones más flexibles; una desconexión con la regulación bancaria, que mantiene a los bancos mayoritariamente fuera de este mercado, y tensiones inevitables con acreedores garantizados, que ven el DIP como una amenaza a su posición.
Al finalizar el encuentro, Riutort invitó a los participantes a “seguir pensando en los desafíos que tenemos para poder resolver mejor la situación de empresas en crisis”.