Ciclo Mercado de Capitales: Chile y la integración financiera global
Negocios | Publicado el 17 de agosto de 2026
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Como parte de su Ciclo Mercado de Capitales, el Centro Futuros Empresariales (CeFE) de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez realizó un nuevo encuentro dedicado al proceso de internacionalización financiera de los mercados de capitales y sus implicancias para economías emergentes y desarrolladas. A través del análisis de tendencias globales, flujos de inversión, regulación financiera e integración de mercados, la sesión exploró las oportunidades y desafíos que enfrentan empresas, inversionistas y autoridades en un entorno cada vez más interconectado y competitivo.
El expositor principal fue Pablo García, exvicepresidente del Banco Central de Chile y actualmente académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien centró su presentación en el proceso de integración financiera de Chile durante las últimas décadas.
Chile no es un caso excepcional
García abrió su exposición con un primer mensaje que buscó matizar una idea instalada en el debate local: aunque en Chile suele pensarse que el país ha avanzado de forma destacada en integración financiera, este proceso no ha sido especial ni único, sino que ha ocurrido de manera similar en otras partes del mundo.
El académico de la Escuela de Negocios UAI agregó que la integración financiera en Chile no debe entenderse como una etapa transitoria, sino como un fenómeno permanente.
De la fragilidad de los años 70 al gran salto post-2000
Según explicó García, la integración financiera chilena se aceleró de forma clara después del año 2000. En los años setenta el sistema era muy frágil: los activos eran mayoritariamente locales y los activos externos, muy bajos. En los años ochenta esta situación no cambió demasiado, ni siquiera durante el escenario de crecimiento dinámico de 1985. El gran quiebre se produjo recién en la década de 2000, cuando lo más notorio fue el aumento significativo de los pasivos externos del país. Este patrón, señaló, se replicó de forma similar en otros países.
Más diversificación, sin más vulnerabilidad
Una preocupación histórica frente a este proceso era que, si bien la mayor integración ofrecía más posibilidades de diversificación, también podía traer consigo más riesgo. Según García, lo positivo es que Chile logró este avance sin incrementar su vulnerabilidad a shocks externos. Entre las razones que explican este resultado mencionó la entrada de China a la economía global, un manejo adecuado del precio del cobre y un marco macroeconómico sólido. En su balance, este proceso no ha generado riesgo ni inestabilidad financiera para el país.
Una perspectiva comparada
Al mirar el proceso desde una perspectiva internacional —medido como activos más pasivos externos sobre el PIB—, García fue enfático en que el caso chileno no fue extraordinario. Hacia 2001, Chile se ubicaba por sobre la mediana mundial en el mercado de derivados, lo que lo sitúa como parte de una tendencia global más que como una excepción: el país siguió la ola de integración financiera mundial sin generar inestabilidad, pero tampoco se destacó por ser más audaz que otros. Economías comparables, con estructuras exportadoras y niveles de desarrollo similares, tuvieron un desempeño parecido. De hecho, fueron China y el resto del mundo los que dominaron el proceso de integración financiera durante el último cuarto de siglo.
El mercado cambiario chileno: un caso particular
García propuso una segunda forma de observar la integración financiera: el mercado cambiario. Ahí identificó una evolución particular en su estructura, marcada por la predominancia de instrumentos locales y por una composición especialmente cargada hacia operaciones de derivados —donde se intercambia un flujo en pesos por uno en dólares—, en particular contratos NDF, más que FX swaps u otros instrumentos.
Si bien el mercado cambiario chileno ha convergido hacia los benchmarks internacionales basados en evidencia comparada, la brecha respecto a esos referentes se ha ampliado en el tiempo, y persisten diferencias en distintas dimensiones de clasificación de mercado. García destacó, en todo caso, que los avances en la normativa de operaciones REPO han tenido efectos significativos.
El fenómeno macro de fondo
Consultado sobre qué fenómeno macroeconómico explica este proceso, García señaló que las magnitudes involucradas son demasiado grandes como para pensar que antes existía simplemente un vacío por llenar. A su juicio, lo que está detrás es, en particular, la necesidad de acomodar las presiones de liquidez en dólares.
Cerrando la sesión, Kevin Cowan, consejero del Banco Central, señaló que Chile ha vivido un proceso gradual y sostenido de integración financiera, que trae más beneficios que costos, aunque con períodos de pausa y de mayor actividad. Agregó que, más allá de los cambios regulatorios, este proceso ha sido impulsado también por el desarrollo de plataformas tecnológicas y por una adopción progresiva de estándares globales, en línea con un proceso más amplio de convergencia hacia la regulación financiera internacional.