Fortalecer la defensa natural de las plantas frente a patógenos

Ingenieria-y-ciencias | Publicado el 7 de julio de 2026

Fortalecer la defensa natural de las plantas frente a patógenos

Para Andrea Vega y María Josefina Poupin, investigar es una forma de comprender los mecanismos que sostienen la vida vegetal y su interacción con el entorno. Desde trayectorias que convergen en el estudio de las relaciones entre plantas, nutrientes y microorganismos, ambas buscan generar evidencia que contribuya a una agricultura más eficiente y sostenible. 

El cruce entre ambas miradas, centradas en la defensa vegetal, la nutrición de las plantas y las interacciones con microrganismos dio origen a una colaboración científica sostenida. Este trabajo conjunto las llevó a adjudicarse el Fondecyt Regular 2025, con el proyecto “Unraveling the interplay of nitrogen and phosphate plant nutrition in modulating Solanum lycopersicum immune response against Botrytis cinérea”, desde donde continuarán explorando cómo distintos factores nutricionales y biológicos modulan la respuesta inmune de las plantas frente a patógenos como Botrytis cinerea. 

El hongo Botrytis cinerea está presente en todo el mundo y es responsable del moho gris que afecta frutas y verduras, especialmente en condiciones de humedad. En Chile impacta cultivos clave como la uva vinífera, la uva de mesa, el tomate, el pimiento y la frutilla, con pérdidas que, en escenarios extremos, pueden alcanzar hasta el 40% de la producción en el caso de la uva de mesa. 

A nivel global, se estima que las pérdidas asociadas a este patógeno pueden fluctuar entre 10 mil y 100 mil millones de dólares anuales, tanto en pre como en postcosecha. “Es una de las amenazas más temidas por agricultores en Chile y el mundo, ya que afecta a más de 200 especies vegetales”, comenta Andrea. 

El foco central de las investigadoras es entender cómo se pueden potenciar los mecanismos naturales de defensa de las plantas frente a este hongo, particularmente a través del estudio de nutrientes esenciales como el nitrógeno y el fósforo. Aunque observaciones preliminares sugieren que mayores niveles de fertilización pueden reducir la infección en ciertos contextos, los resultados no son lineales ni simples. “Hemos visto que, en algunas especies de plantas, cuando tienen más nitrógeno se infectan menos, pero que, en otros cultivos vegetales, como el tomate, ocurre lo contrario. Esto indica que la defensa vegetal no depende solo de un factor nutricional, sino de una red de interacciones mucho más compleja”, explica Andrea. 

La investigación también explora el rol de hormonas vegetales, de la genética y la diversidad de cultivos. En esa línea, el estudio de tomates silvestres nativos del norte de Chile, que han crecido en ambientes más inhóspitos, podría ofrecer pistas sobre mecanismos de resistencia natural. 

Más allá del laboratorio, el proyecto plantea preguntas relevantes para la industria agroalimentaria. El uso intensivo de fungicidas y fertilizantes, práctica común en contextos de alta producción, puede generar resistencia en el hongo y aumentar impactos ambientales. “Necesitamos pensar cómo producir alimentos de manera más inteligente, usando los recursos de forma más eficiente y contaminando lo menos posible”, afirma Andrea. 

El objetivo final no es proponer soluciones simplistas, sino generar evidencia que permita replantear prácticas agrícolas, fomentar el uso más racional de fertilizantes y promover cultivos capaces de defenderse mejor de manera natural.