Articular puentes entre confiabilidad y sobrevivencia desde las matemáticas

Ingenieria-y-ciencias | Publicado el 7 de julio de 2026

Articular puentes entre confiabilidad y sobrevivencia desde las matemáticas

Para Tamara Fernández y Javiera Barrera, investigar nace de una inquietud común. Ninguna se conforma con saber que algo funciona, sino que buscan comprender en profundidad por qué lo hace y cómo se puede modelar mejor. Desde trayectorias distintas, una en estadística y análisis de sobrevivencia en contextos clínicos, la otra en probabilidades aplicadas y confiabilidad de sistemas, ambas encontraron en las matemáticas un lenguaje compartido para abordar preguntas concretas. 

Ese cruce de miradas dio origen al proyecto que hoy lideran tras adjudicarse un fondo del Programa de Cooperación Científica ECOS–ANID 2024, con la iniciativa “Building Bridges between Reliability Theory and Survival Analysis: A kernel method approach”, una propuesta que articula enfoques complementarios y fortalece el trabajo colaborativo entre Chile y Francia. 

Aunque estudiar la falla de una máquina y analizar la evolución de un paciente parecen problemas muy distintos, ambos comparten preguntas matemáticas fundamentales: ¿cuánto tiempo “sobrevive” un sistema? ¿Qué factores influyen en su deterioro? ¿Cómo se modelan fenómenos cuando la información es incompleta? 

En este proyecto, Tamara y Javiera buscan justamente conectar esos dos mundos. Por un lado, la teoría de confiabilidad, tradicionalmente desarrollada en ingeniería, permite modelar la vida útil de componentes y sistemas, anticipar fallas y diseñar estrategias de mantenimiento. Por otro, el análisis de sobrevivencia, ampliamente utilizado en salud y ciencias sociales, ofrece herramientas estadísticas para estudiar tiempos hasta eventos en presencia de datos censurados, es decir, cuando no se observa completamente el fenómeno de interés. 

A través de un enfoque basado en el Método de Kernel, el equipo desarrollará nuevas herramientas matemáticas que permitan describir dependencias complejas entre componentes o individuos, generando modelos más flexibles y precisos, para así desarrollar y adaptar modelos que permitan describir mejor cómo fallan, resisten o se transforman distintos sistemas, especialmente en contextos donde la información es incompleta o cambiante. “Estamos trabajando con componentes nuevos, de los que no tenemos suficiente información histórica, y eso obliga a repensar cómo modelamos la incertidumbre, ya que no porque el modelo antiguo funcione, significa que no podemos mejorarlo”, explica Tamara. 

Además, un eje clave del proyecto es la cooperación internacional. La iniciativa contempla trabajo conjunto con investigadores en Francia, generando un intercambio académico y pasantías de estudiantes de doctorado, y fortaleciendo redes que permiten ampliar el alcance del trabajo y profundizar la colaboración. Ambas investigadoras destacan el valor de generar espacios reales para pensar en conjunto: “Este tipo de fondo permite algo que muchas veces falta, nos da tiempo para conversar, contrastar ideas y construir conocimiento de manera colaborativa”. 

Más allá de los avances técnicos, el proyecto refleja una convicción compartida por ambas investigadoras: que las matemáticas pueden tender puentes entre problemas reales que no parecieran tener relación y a su vez sus diferencias permiten desarrollar mejores modelos sin perder profundidad teórica. 

En ese cruce entre sistemas e individuos, entre ingeniería y salud, su trabajo demuestra que comprender cómo y por qué ocurren las fallas, ya sea en una red o en un proceso biológico, es clave para anticipar riesgos y tomar mejores decisiones. Porque, en definitiva, investigar no es solo encontrar respuestas que funcionen, sino construir explicaciones que amplíen las preguntas que somos capaces de hacer.