Académicos UAI expusieron en BIOSPACE25, la conferencia europea sobre teledetección y biodiversidad

Ingenieria-y-ciencias | Publicado el 18 de marzo de 2025

Académicos UAI expusieron en BIOSPACE25, la conferencia europea sobre teledetección y biodiversidad
En febrero de 2025, Chile estuvo presente en BIOSPACE25, la primera conferencia internacional dedicada al uso de datos satelitales para el monitoreo y estudio de la biodiversidad. Este evento, organizado por la Agencia Espacial Europea (ESA) y colaboradores en Frascati, Italia, reunió a expertos de todo el mundo con el objetivo de explorar cómo la tecnología espacial puede transformar la conservación y gestión de nuestros ecosistemas. De Chile, participaron la Dra. María Paz Acuña-Ruz y el Dr. Javier Lopatin Fourcade, de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), junto a la Dra. Laura Pérez Giraldo y Dr (c) José Miguel Cerda Paredes, investigadores del Data Observatory (DO). 
 
La Dra. Acuña presentó un estudio sobre la relación entre la productividad oceánica y la distribución de aves migratorias en el sur de Sudamérica, basado en más de 18 años de datos satelitales. Este trabajo, realizado en colaboración con el Laboratorio de Ecología de Vida Silvestre (LEVS) de la Universidad de Chile y plataformas como DataCube Chile con el Centro de Observación de la Tierra y el Espacio de la UAI, integra censos de aves migratorias recogidos a lo largo de años, para analizar cómo las especies responden a cambios en la disponibilidad de recursos marinos en diferentes regiones. La investigación mostró que, cuando la costa peruana experimenta altos niveles de productividad, ciertas especies de aves migratorias tienden a reducir su presencia en las costas chilenas, lo que resalta la importancia del monitoreo remoto para entender los patrones migratorios y su conexión con la variabilidad ambiental.
 
El Dr. Lopatin, por su parte, presentó un análisis detallado sobre la fenología de la vegetación y los procesos de inundación en los humedales costeros. Utilizando teledetección, su estudio enfocó en los humedales de la bahía de San Francisco, EE. UU., y mostró cómo los procesos de inundación y la fenología de la vegetación se interrelacionan, influenciando la dinámica de estos ecosistemas costeros. La teledetección permitió identificar cómo las variaciones en el clima y el uso del suelo impactan en la capacidad de los humedales para regular inundaciones y servir como hábitats críticos para la biodiversidad.
 
Desde el Data Observatory, Dra. Laura Pérez y Dr (c) José Miguel Cerda compartieron sus avances en el uso de la percepción remota para monitorear la biodiversidad funcional, con un enfoque en cómo los datos espaciales pueden integrarse con observaciones de campo para mejorar la precisión del monitoreo ecológico. Cerda destacó la importancia de superar las brechas entre la medición en terreno y la observación remota, una tarea para perfeccionar los análisis ecológicos en Chile, donde el acceso a terrenos remotos es un desafío constante. Por su parte, Dra. Pérez, experta en polinizadores y ecosistemas agrícolas, resaltó cómo la teledetección permite realizar muestreos a gran escala, reduciendo costos y facilitando un monitoreo más eficiente y accesible.

 

Hacia una ciencia más conectada y eficaz

BIOSPACE25 dejó en claro que el monitoreo global de la biodiversidad requiere superar la distribución sesgada de la información, promoviendo una mayor colaboración entre la ecología de campo y las tecnologías de teledetección. Los investigadores enfatizaron la importancia de integrar datos espaciales con observaciones locales para fortalecer las estrategias de conservación y gestión ambiental, particularmente en un contexto de cambio climático acelerado.
 
Además, se destacó la necesidad urgente de establecer políticas y estándares claros para las Variables Esenciales de Biodiversidad (EBVs), fundamentales para una gestión más efectiva de los ecosistemas.
 
También se resaltó la importancia de desarrollar bases de datos robustas que permitan generar insumos valiosos para la toma de decisiones en conservación, y la necesidad de soluciones operativas replicables que apoyen una gestión de la naturaleza más eficaz.
 
La participación chilena en BIOSPACE25 refuerza la presencia de Chile en la vanguardia de la investigación sobre biodiversidad y teledetección, abriendo nuevas oportunidades para colaboraciones internacionales y el desarrollo de soluciones innovadoras en la conservación del medioambiente. La integración de herramientas satelitales con el conocimiento local, como se mostró en las presentaciones de estos científicos chilenos, es clave para mejorar las estrategias de conservación y restauración de los ecosistemas en un mundo cada vez más afectado por el cambio global.