El trabajo invisible: reflexiones desde la II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo

Gobierno | Publicado el 17 de enero de 2025

El trabajo invisible: reflexiones desde la II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo

La II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (II ENUT) 2023 ha arrojado resultados que confirman y cuantifican una realidad persistente en la sociedad chilena: la carga del trabajo no remunerado recae desproporcionadamente sobre las mujeres. La académica de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, Ana María Montoya, participó como expositora en el análisis de estos datos, destacando la importancia de esta encuesta para la comprensión de las brechas de género y sus implicancias en el mercado laboral y la vida cotidiana.

"Felicitaciones por continuar la actualización de esta Encuesta, que no se realizaba desde 2015. Es un aporte fundamental para entender las brechas de género y otros factores sociales que estamos evidenciando. Desde la academia, esta información contribuye al análisis empírico que permite comprender los cambios que estamos experimentando", señala Montoya.

Uno de los hallazgos más contundentes de la encuesta es que, en promedio, las mujeres dedican dos horas diarias más que los hombres a actividades de trabajo no remunerado. Este patrón se mantiene estable desde la anterior encuesta realizada en 2015.

Asimismo, en  carga global de trabajo que considera trabajo remunerado y no remunerado, existe una diferencia significativa entre hombres y mujeres, donde en el caso de los hombres el 70,6% es destinado a trabajo remunerado v/s 56% mujeres y no remunerado un 44% en el caso de las mujeres y 29% para los hombres.  Y, en la medida que aumentan los ingresos del hogar, la brecha de género se va reduciendo en la distribución de la carga global de trabajo.

"Los resultados no nos sorprenden, pero ayudan a explicar las brechas de género tanto en el ámbito salarial como en la participación laboral. Las restricciones de tiempo siguen siendo activas y, sin duda, las mujeres asumen con mayor preponderancia los roles de trabajo doméstico y de cuidado", destaca la académica.

En cuanto al ciclo de vida, el impacto del trabajo no remunerado se vuelve más evidente en los hogares con niños de 0 a 12 años. La carga horaria de cuidado infantil muestra una marcada desigualdad de género, lo que se vincula con el fenómeno conocido como Child Penalty.

"El Child Penalty, que genera una reducción del 30% en la participación laboral de las mujeres desde el nacimiento del primer hijo, es un fenómeno transversal en diversas carreras profesionales. Sin embargo, se acentúa aún más en aquellas dominadas por hombres, como Ingeniería, donde sólo el 25% de los ingresos corresponden a mujeres y los salarios caen hasta un 27% en el corto plazo", explica Montoya.

Esta realidad plantea interrogantes sobre la baja representación femenina en ciertas disciplinas y cómo las barreras sociales imponen costos adicionales a las mujeres en su desarrollo profesional.

"Las barreras de género no solo impactan la decisión de ingreso a ciertas carreras, sino también el desarrollo profesional. En la etapa en la que se realiza la mayor inversión en tiempo y esfuerzo para acceder a cargos desafiantes, las mujeres enfrentan una desventaja estructural", agrega.

Otro dato preocupante de la encuesta es que las mujeres dedican menos horas al autocuidado y la recreación en comparación con los hombres. Además, el trabajo doméstico no remunerado ha aumentado para ellas. En contraste, en parejas jóvenes sin hijos no se observa una diferencia estadísticamente significativa en el tiempo de cuidado, lo que lleva a cuestionar si la disminución en la tasa de natalidad en Chile puede estar vinculada a los altos costos del cuidado infantil y la falta de corresponsabilidad.

"Nos preguntamos si la baja tasa de natalidad responde a una decisión económica y social. La estructura poblacional de Chile se está invirtiendo, y esto tendrá consecuencias demográficas y económicas en el largo plazo", advierte Montoya.

El informe también destaca otro aspecto relevante: en los hogares sin niños, el cuidado de adultos mayores sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres. Este fenómeno cobra relevancia en un contexto en el que la población chilena está envejeciendo rápidamente.

"Es fundamental ampliar la visión de las políticas de cuidado. No solo debemos pensar en los niños, sino también en el cuidado de adultos mayores, ya que la carga sigue recayendo en las mujeres. Esta situación impacta directamente en su participación laboral y el tipo de empleo al que pueden acceder", subraya la experta.

Los estereotipos de género también quedan en evidencia en la distribución de las tareas domésticas: los hombres tienden a asumir actividades de mantención y reparación, mientras que las mujeres realizan tareas de servicio y limpieza.

"La competencia entre hombres y mujeres en el mundo laboral no es equitativa, no por diferencias en aptitudes, sino por un reparto disparejo de los costos del cuidado y las tareas domésticas. Este es un problema estructural que debe ser abordado con políticas de corresponsabilidad", enfatiza Montoya.

Reflexiones finales y desafíos futuros

Los hallazgos de la II ENUT 2023 reflejan una realidad que impacta en distintos aspectos de la vida social y económica del país:

  1. Las diferencias en el uso del tiempo explican las brechas en la participación laboral y salarial entre hombres y mujeres.

  2. La penalización laboral de la maternidad persiste, afectando las pensiones y el desarrollo profesional femenino.

  3. La disminución en la tasa de natalidad plantea desafíos en la sostenibilidad demográfica y económica del país.

  4. Es necesario generar políticas públicas que promuevan la corresponsabilidad en el cuidado, eliminando estereotipos de género.

  5. Fomentar la participación de mujeres en altos cargos permitirá construir entornos laborales más equitativos y eliminar las barreras que dificultan su desarrollo profesional.

"Los cambios culturales son lentos, pero es urgente avanzar en una política de cuidados que redistribuya equitativamente estas responsabilidades. Solo así podremos garantizar una competencia laboral justa y una sociedad más equitativa para las futuras generaciones", concluye Montoya.