Comparar para mejorar la regulación societaria

Derecho | Publicado el 6 de julio de 2026

Comparar para mejorar la regulación societaria

Para Andrea Martínez, la investigación no aparece como un punto de llegada, sino como una inquietud persistente. Un interés que la acompañó desde sus primeros años de formación y que fue tomando forma en torno al derecho societario, un campo que siempre quiso comprender, cuestionar y revisar desde una mirada crítica.

Ese recorrido encuentra hoy un nuevo impulso con la adjudicación de un proyecto Fondecyt de Iniciación 2025. A través de “Derecho de grupos de sociedades: propuesta de reinterpretación y regulación del derecho chileno a la luz del modelo alemán de protección de accionistas minoritarios”, Andrea buscará aportar nuevas herramientas para fortalecer la regulación de los grupos empresariales y la protección de los accionistas minoritarios en Chile.

El proyecto que lidera Andrea se inscribe en el campo del derecho comparado, una metodología que busca analizar y contrastar distintos sistemas jurídicos para comprender sus soluciones, límites y posibilidades de adaptación. En este caso, la investigación propone reinterpretar el marco legal chileno sobre grupos de sociedades a partir del modelo alemán, pionero a nivel mundial en esta materia desde la década de 1960. 

Los grupos de sociedades, también conocidos como grupos empresariales o conglomerados, son estructuras compuestas por múltiples empresas que, aunque funcionan de manera coordinada en la práctica, son jurídicamente independientes entre sí. Este desajuste entre la realidad económica y la regulación legal genera tensiones relevantes: decisiones que benefician al grupo en su conjunto pueden perjudicar a una sociedad específica y, especialmente, a quienes tienen menos poder dentro de ella. 

El foco del proyecto está puesto en la protección de los accionistas minoritarios, es decir, aquellos que participan de una sociedad sin tener control sobre la toma de decisiones. En contextos donde una empresa dominante puede influir sobre otras del mismo grupo, estos accionistas quedan particularmente expuestos a decisiones que no necesariamente resguardan sus intereses. 

Alemania fue el primer país en reconocer jurídicamente esta problemática y en desarrollar una regulación sistemática para los grupos de sociedades, estableciendo condiciones, límites y mecanismos de compensación frente a posibles perjuicios. En contraste, la legislación chilena no cuenta con una respuesta clara ante estas situaciones, lo que ha quedado en evidencia en casos emblemáticos del pasado reciente. 

A partir de su investigación doctoral, Andrea propone analizar estos modelos y explorar de qué manera sus principios podrían dialogar con el sistema chileno. No se trata de un “trasplante” automático de normas, sino de una reinterpretación cuidadosa, que considere el contexto jurídico, económico y cultural local. 

Con el proyecto, Andrea busca, además, generar un impacto más allá del ámbito académico. Sus resultados podrían servir como insumo para abogados, reguladores y legisladores, contribuyendo al diseño de reformas que fortalezcan la transparencia, la equidad y la confianza en el sistema corporativo. En ese sentido, aunque se trate de una investigación altamente especializada, sus efectos potenciales se proyectan hacia el desarrollo económico y la protección de quienes participan en él. 

Pero este trabajo no solo exige rigor técnico y conocimiento especializado, sino también un compromiso personal sostenido con preguntas complejas y procesos largos. Para Andrea, investigar implica también aceptar la incomodidad del proceso: la incertidumbre, el error y el esfuerzo sostenido que requiere profundizar en problemas complejos. “La investigación no es solo un esfuerzo intelectual, sino también psicológico”, reflexiona la académica. Persistir, concentrarse y confiar en la voz propia son aprendizajes que se construyen con el tiempo y que, finalmente, dan sentido a una trayectoria dedicada a comprender, y mejorar, las reglas que organizan la vida en sociedad.