Programa Región F conversó con la fundadora de EntreSer
Comunicaciones | Publicado el 11 de octubre de 2024
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Con su incuestionable vocación docente y una energía que ella misma califica como desbordante, la profesora de Historia y Geografía, Debbie Bustamante, toca todas las puertas que sean necesarias. Municipalidades, colegios, juntas de vecinos, iglesias o cualquier espacio donde pueda instalar un aula dos veces a la semana, han sido testigos del empuje de esta mujer que busca hacer clases a quien desee finalizar sus estudios, contribuyendo así a la reducción de la brecha en conocimientos y oportunidades que golpea a nuestro país.
Ese es el objetivo de EntreSer, una iniciativa que da la opción a adultos mayores de 18 años de terminar la enseñanza media a través de un programa itinerante, gratuito, de modalidad flexible y adaptado a las necesidades de cada estudiante.
Hasta la fecha, más de nueve mil personas se han graduado de cuarto medio gracias a esta organización que surgió luego que Bustamante se asombrara por una estadística impactante, pero poco conocida: “Las cifras hablan de cinco millones y medio de chilenos que todavía no tienen su enseñanza media completa. Y yo me pregunto por qué no es un tema país”, comenta con preocupación.
La falta de visibilidad y prioridad de ese tema se refleja, según ella, en la dificultad de acceder a la información necesaria para completar la escolaridad: “Los canales de comunicación en el Ministerio de Educación no son muy visibles ni claros; y en la página web también hay dificultad para llegar a lo que se busca”, afirma.
Con perspectiva de género
“Uno de los énfasis en el equipo de EntreSer, ha sido la preocupación por la mujer”, relata Bustamante y agrega que su modelo de enseñanza tiene una característica “muy básica, pero muy novedosa”, que le da más posibilidades a este segmento de la población: “Hacemos clases en la mañana, para que las chiquillas vayan a dejar sus niños al colegio o al jardín, pasen a clases y luego los vayan a buscar. Y así ni se nota que estudian. Eso, que es una cuestión tan simple, no está en el país. Todas las escuelas [para adultos] son vespertinas y una mamá no puede estar desde las siete hasta las 11 de la noche en clases. Es imposible”. detalla.
Por eso, asegura que la clave para que terminen sus estudios es adaptarse a sus realidades y “darles prioridad, teniendo espacios de la mañana breves, intensivos, amigables”, con lo que la asistencia y permanencia de las mujeres en el programa se logra.
Y el resto, cuenta, es la constancia y motivación de cada una para enfrentar los desafíos que significa retomar su escolaridad. “Viene la problemática de ordenar sus horarios de casa, sus cuidados, sus trabajos. Pero hay un fenómeno muy bonito: la mujer cuando ve que se le pone complicado el camino de estudio, busca alternativas. A lo mejor no va siempre a clase, pero estudia por la plataforma, tiene una compañera que le lleva las tareas, va una vez al mes a buscar material, se las arregla de alguna manera”, dice.
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