Empleo femenino: UAI y ComunidadMujer impulsan conversación sobre los desafíos del mercado laboral
Comunicaciones | Publicado el 17 de agosto de 2026

La Universidad Adolfo Ibáñez y ComunidadMujer realizaron una nueva sesión del Ciclo Mujer y Políticas Públicas, dedicada a analizar estrategias para reducir el desempleo femenino y abordar las barreras que continúan dificultando la participación de las mujeres en el mercado laboral chileno.
El encuentro fue presentado por Ana María Montoya, directora del Magíster en Economía y Políticas Públicas UAI, y moderado por María José Naudon, decana de la Escuela de Gobierno UAI, directora de la Comisión Renace y consejera de ComunidadMujer. La jornada contó con la participación de Tomás Rau, ministro del Trabajo y Previsión Social; Andrea Repetto, economista y directora de la Escuela de Gobierno UC; María José Abud, directora ejecutiva de Horizontal y consejera de ComunidadMujer; y Mario Ortiz, gerente general de Minera Quebrada Blanca-TECK.
Brechas y desafíos para la participación laboral femenina
Durante su presentación, Ana María Montoya planteó que uno de los principales desafíos no está únicamente en la brecha de desempleo entre hombres y mujeres, sino también en la capacidad del mercado laboral para incorporar y mantener la participación femenina. Actualmente, la diferencia en las tasas de desocupación alcanza 1,8 puntos porcentuales, mientras que la brecha de participación se aproxima a los 28 puntos. A esto se suma que 37% de las mujeres sale del mercado laboral tras el nacimiento de su primer hijo y esa brecha no logra recuperarse durante los siguientes diez años.
Para Montoya, detrás de esta situación conviven factores coyunturales y estructurales. “Uno tiene que ver con el rezago de lo que ocurrió con la pandemia, donde hay ciertos sectores que han disminuido la contratación, por lo tanto, hay un cambio de matriz productiva y eso es algo estructural sectorial. Pero, por otro lado, tiene que ver con aspectos profundos, por ejemplo, de quién se hace cargo del rol de cuidado en la sociedad”, explicó.
La académica agregó que las responsabilidades de cuidado pueden limitar fuertemente la participación laboral femenina y planteó la necesidad de avanzar también hacia un cambio cultural que permita compatibilizar de mejor manera las exigencias del trabajo con estas responsabilidades.
Asimismo, abordó otros factores que inciden en la permanencia de las mujeres en el empleo, como la precariedad contractual y el acoso laboral. En este último ámbito, citó un estudio realizado junto a Josefa Aguirre, profesora e investigadora del Instituto de Economía UC, según el cual solo el 30% de las mujeres que denuncian acoso permanece en la misma empresa, además de experimentar una caída significativa de sus ingresos.
Políticas públicas para un desafío país
Frente a este escenario, el ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau, destacó algunas de las iniciativas orientadas a favorecer el empleo femenino, entre ellas el proyecto de Sala Cuna Universal, la ampliación del Programa 4 a 7 de SernamEG y una agenda de adaptabilidad laboral.
“El proyecto de Sala Cuna Universal es fundamental, porque elimina la barrera del artículo 203 que, en el fondo, castiga o encarece la contratación de mujeres”, sostuvo.
El ministro también destacó la importancia de articular esfuerzos entre distintos sectores para enfrentar el desafío. “La articulación pública, privada y académica es fundamental. Instancias como este ciclo ayudan a que cada vez conversen mejor estos mundos. Sin duda podemos hacer mucho más juntos y, como lo he dicho antes, avanzar en empleabilidad femenina es un desafío país, no solo de un gobierno”, afirmó.
Corresponsabilidad y experiencias desde el mundo laboral
El encuentro continuó con un panel que permitió profundizar en las condiciones necesarias para favorecer una mayor incorporación y permanencia de las mujeres en el trabajo.
María José Abud advirtió que no existe una única solución: “el desempleo femenino está en niveles históricos. Es un desafío profundo, en que no existe una única bala de plata para solucionar el problema y se requieren distintas acciones, que pasan por la política pública y también por el cambio cultural necesario”.
Por su parte, Andrea Repetto puso el foco en la corresponsabilidad y planteó que la flexibilidad laboral no debiera entenderse exclusivamente como una necesidad de las mujeres. “Hablamos de flexibilidad cuando hablamos de mujeres y no hablamos de los hombres, y yo creo que eso es lo primero que tenemos que corregir”, señaló.
Desde el mundo privado, Mario Ortiz, gerente general de Minera Quebrada Blanca-TECK, compartió la experiencia de la industria minera en la incorporación de mujeres. Según explicó, esto ha requerido modificar procesos de reclutamiento, desarrollar programas de preparación y adaptar la cultura y la infraestructura de las organizaciones. En su caso, destacó que la participación femenina aumentó desde niveles cercanos al 12%-14% hasta aproximadamente un 30%.
“El desafío no es solo mantener ese porcentaje, sino mantener a esas mujeres atraídas en nuestro sector. Y ahí es donde hemos potenciado este aspecto de poder formar personas, desarrollarlas y tener una cultura con perspectiva de género”, sostuvo.
A través del Ciclo Mujer y Políticas Públicas, la UAI y ComunidadMujer buscan generar espacios de diálogo que permitan abordar los desafíos que enfrenta la participación laboral femenina y contribuir, desde la articulación entre la academia, el sector público y el mundo privado, al desarrollo de propuestas que amplíen las oportunidades de las mujeres en el mercado laboral.