Crimen, desinformación y polarización: amenazas para la democracia

Comunicaciones | Publicado el 17 de junio de 2026

Crimen, desinformación y polarización: amenazas para la democracia

En el marco del Magíster en Comunicación Política y Asuntos Públicos de la Universidad Adolfo Ibáñez, el jueves 11 de junio la Escuela de Gobierno y la Escuela de Comunicaciones y Periodismo UAI realizaron el lanzamiento del libro Democracias sitiadas: Crimen, desinformación y tecnología en América Latina editada por la Fundación Konrad Adenauer.

La bienvenida estuvo a cargo de Magdalena Browne, decana de la Escuela de Comunicaciones y Periodismo UAI, y de Olaf Jacob, representante de la Fundación Konrad Adenauer en Chile. Posteriormente, el director de CADLatam, Aldo Rojas, presentó la publicación, dando paso a un panel de conversación integrado por la decana de la Escuela de Gobierno UAI, María José Naudon; la exministra del Interior, Carolina Tohá; el director ejecutivo de CADLatam y académico del Magíster en Comunicación Política y Asuntos Públicos UAI, Pablo Matamoros; y Pablo Zeballos, director e investigador de CADLatam.

La instancia fue moderada por Andrés Scherman, director del Magíster en Comunicación Política y Asuntos Públicos UAI. Durante la conversación se abordaron los riesgos que enfrenta la gobernabilidad democrática en América Latina, así como la necesidad de fortalecer las instituciones, promover una ciudadanía informada y generar respuestas colaborativas frente a amenazas cada vez más complejas y transnacionales.

“Para nosotros es fundamental abrir espacios de conversación sobre temas como los que plantea este libro. El trabajo académico se tiene que complementar necesariamente con discusiones donde hay otros actores que no son parte del mundo académico, pero tienen algo muy importante que decir”, aseguró Scherman.

“Además, nuestro programa de Magíster tiene una orientación profesional. Las personas que participan en él trabajan y buscan fortalecer su formación, por lo que poder combinar este tipo de experiencias y participantes es fundamental para nosotros”, añadió.

CRIMEN, DESINFORMACIÓN Y POLARIZACIÓN: AMENAZAS PARA LA DEMOCRACIA

A través de distintos ensayos, Democracias sitiadas: Crimen, desinformación y tecnología en América Latina propone una lectura integral sobre algunos de los principales desafíos que enfrentan hoy las democracias de la región. Lejos de entenderlos como fenómenos aislados, la publicación plantea que el crimen organizado, la expansión de la desinformación y los dilemas asociados al uso de nuevas tecnologías conforman un ecosistema de riesgos que tensiona la gobernabilidad democrática.

“El gran problema que tenemos es que las democracias están bajo ataque. Por los populismos, por la desinformación, por la propaganda, por el crimen organizado, por el repliegue del Estado con respecto a distintas cosas”, puntualizó Matamoros.

En este contexto, el autor del capítulo El nuevo orden informativo y la fragilidad democrática: Propaganda, desinformación e inteligencia artificial advirtió sobre los efectos que tienen la fragmentación del debate público y las campañas organizadas de desinformación sobre la calidad de la deliberación democrática.

“Hemos perdido la capacidad de diálogo y conseguido que la gente se quede en sus cámaras de eco. Hoy existen campañas orquestadas de desinformación y propaganda que solamente afectan la democracia. Y, en ese sentido, es súper relevante poner sobre la mesa el riesgo que tenemos con la información”, aseveró.

Por su parte, Carolina Tohá abordó los desafíos que enfrenta la institucionalidad para responder al avance del crimen organizado, enfatizando la importancia de resguardar los principios democráticos en la búsqueda de soluciones efectivas.

"El mayor riesgo es pensar que la lucha contra el crimen es más exitosa en la medida que se hace a costa de los derechos de las personas. Por el contrario, lo que se requiere es tener una capacidad basada en evidencia que entienda el fenómeno en todas sus dimensiones, especialmente aquellas que resultan más relevantes para desactivarlo, quitarle poder a la criminalidad y trabajar de manera seria, sistemática y sostenida en el tiempo", subrayó.

Asimismo, agregó que “la academia tiene un papel muy importante en poner evidencia sobre la mesa para identificar qué funciona, qué no funciona y qué muestra la experiencia de otros países, contribuyendo así al debate sobre las políticas públicas”.

Desde distintas perspectivas, los panelistas coincidieron en la necesidad de fortalecer las capacidades estatales, promover una ciudadanía crítica y avanzar hacia respuestas que permitan enfrentar estos desafíos sin comprometer los principios fundamentales de la democracia.

TECNOLOGÍA, DESARROLLO Y DEMOCRACIA: UN EQUILIBRIO NECESARIO

Otro de los capítulos del libro aborda los desafíos asociados a la incorporación de nuevas tecnologías en América Latina. En Importación de tecnología en América Latina: ¿Una cuestión de necesidad, seguridad, democracia o libertad?, Sascha Hannig, periodista, secretaria ejecutiva e investigadora de CADLatam, plantea que, aunque la región no es una gran productora de innovación tecnológica, sí se ve profundamente impactada por los cambios que estas herramientas generan a nivel global.

“América Latina a menudo se ve a sí misma como ajena a las transformaciones tecnológicas globales. Sin embargo, esas mismas tecnologías han borrado las fronteras geográficas. La revolución de la inteligencia artificial a gran escala y a bajo costo hace que incluso empresas en Chile consuman estas herramientas y generen cambios estructurales basados en innovación producida al otro lado del mundo”, aseguró.

En ese contexto, advierte que la dependencia tecnológica puede implicar riesgos para los países que ceden el control de sus datos, enfatizando que “quedan a merced de los intereses del poder proveedor de tecnología, mientras que los países que no acceden a esta innovación enfrentan una brecha de desarrollo aún más profunda, porque una de las características de la innovación es que permite acelerar y abaratar procesos de desarrollo social y económico”.

Respecto de las tensiones entre seguridad y libertades individuales, Hannig enfatizó que el problema no radica en la tecnología en sí misma, sino en la manera en que se utiliza.

“La tecnología en sí no daña las instituciones democráticas, pero su mal uso sí puede hacerlo”, señaló. “Por eso es importante tener estas discusiones. En algunos países se habla de garantías democráticas, y eso es algo que discutimos poco cuando se plantean sistemas de vigilancia, cámaras de seguridad o usos inadecuados de los datos personales de los ciudadanos”.

Democracias sitiadas: Crimen, desinformación y tecnología en América Latina

Especialistas abordaron los principales riesgos que tensionan la gobernabilidad regional.