UAI realiza el II Congreso Internacional Sudamericano de Historia del Arte

Artesliberales | Publicado el 11 de diciembre de 2025

UAI realiza el II Congreso Internacional Sudamericano de Historia del Arte

El II Congreso Internacional Sudamericano de Historia del Arte (CISHA) reunió en Santiago a investigadores de toda la región y de distintos países del mundo para reflexionar sobre las dimensiones materiales, corporales y emocionales de las imágenes. El encuentro, coorganizado por la Universidad Adolfo Ibáñez, la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Argentina), la Universidad Federal de São Paulo (Brasil), la Universidad de los Andes (Colombia) y el Museo Histórico Nacional, es la continuidad de las Jornadas de Historia del Arte iniciadas en 2003 y se ha consolidado como un espacio de referencia para el estudio de las visualidades en Sudamérica.

En esta versión, el Congreso centró su eje temático en los afectos y en la fuerza física y emocional de las imágenes, invitando a superar enfoques exclusivamente representacionales. La propuesta buscó examinar las intensidades que se generan entre cuerpos, objetos e imágenes, así como las experiencias que surgen de esas relaciones y que no pueden ser reducidas a simples problemas de representación.

Según explicó Daniel González, académico de la Facultad de Artes Liberales de la UAI y miembro del comité organizador, el interés por los afectos como categoría analítica tiene una larga trayectoria en la disciplina. “El asunto de las emociones logró insertarse en el terreno de la historia del arte hace cerca de cien años, pero permaneció relegado durante varias décadas hasta que surgió The Power of Images, de David Freedberg, obra cardinal para las humanidades”, señaló. Agregó que estos avances, sumados a aportes de los feminismos, la teoría queer, los nuevos materialismos y la neurociencia, han reactivado globalmente el interés por comprender las imágenes desde su capacidad afectiva. “La segunda convocatoria del CISHA aspiró a sumarse a dicha discusión adoptando un enfoque situado y crítico”, precisó.

El encuentro reunió perspectivas diversas, lo que permitió un diálogo transversal entre distintas metodologías y objetos de estudio. “Las ponencias demostraron que el enfoque afectivo no constituye un solo paradigma estático, sino que se compone de diversas aproximaciones teóricas. El CISHA pudo dar cuenta de la productividad transversal del giro afectivo y de su relevancia en los estudios visuales, patrimoniales y culturales latinoamericanos”, afirmó González.

Consultado por las presentaciones que tensionaron con mayor fuerza los enfoques tradicionales, González destacó la variedad de abordajes y contextos culturales examinados, desde el período Virreinal hasta el presente. También subrayó la relevancia de las conferencias magistrales de Valentina Bulo (USACH), Andrés Góngora (Universidad Nacional de Colombia) y David Freedberg (Universidad de Columbia), junto con las sesiones dedicadas a objetos del Museo Histórico Nacional, que contaron con la participación de académicos de la UAI y otras universidades chilenas. “Esto da cuenta de la complejidad del problema y de la necesidad de considerarlo desde diversos ejes”, indicó.

El Congreso también abrió una reflexión sobre el valor de la cooperación entre instituciones de distintos países. Para González, esta red permite “visibilizar y fortalecer las investigaciones desarrolladas desde el Sur Global, consolidando un intercambio académico regional sostenido”. Añadió que esta colaboración favorece proyectos conjuntos, publicaciones colectivas y líneas de investigación de largo plazo, reforzando la dimensión interdisciplinaria del campo en diálogo con la historia cultural, los estudios visuales, la antropología, la filosofía, el cine y las prácticas curatoriales.

Respecto del impacto que esta versión puede tener en el desarrollo futuro de los estudios de arte en la región, González señaló que las discusiones del CISHA contribuyen a ampliar los marcos analíticos existentes. “Al poner en el centro la dimensión afectiva de las imágenes y de sus prácticas, el Congreso fomentó enfoques que profundizan en los vínculos entre materialidades, subjetividades y operaciones culturales en distintos contextos históricos y sociales”, sostuvo. La amplitud temática del programa —que incluyó patrimonio, memoria, culturas materiales, cine y entornos habitados— permitió además expandir el campo hacia metodologías transdisciplinares.

González concluyó que uno de los objetivos del CISHA es seguir fortaleciendo un espacio de diálogo regional. “Aspiramos a estimular nuevas colaboraciones y a articular preguntas sobre el rol de las imágenes y los cuerpos como agentes activos en la producción de sentido, identidad y comunidad en Sudamérica”, afirmó.