Pensar la compasión para una vida moral más justa

Artesliberales | Publicado el 6 de julio de 2026

Pensar la compasión para una vida moral más justa

Para Begoña Pessis, la investigación no fue una decisión inicial ni una vocación temprana. Al incorporarse al mundo universitario, donde la investigación es parte constitutiva del quehacer académico, comenzó un proceso en el que investigar se volvió una extensión de sí misma: de detenerse, de profundizar en los temas y dedicar tiempo a una lectura atenta y reflexiva, más allá de los ritmos y exigencias de la sala de clases. 

Este recorrido la llevó a adjudicarse el Fondecyt de Iniciación en Investigación 2025, con el proyecto “Kant y Nietzsche: la compasión como problema”, donde realizará un análisis filosófico de esta emoción desde una dimensión poco examinada.

El proyecto de Begoña se sitúa en el cruce entre la ética, la filosofía moral y la historia de la filosofía. En su investigación aborda el análisis filosófico de la compasión desde una perspectiva poco explorada, comparando a dos autores clave, Immanuel Kant y Friedrich Nietzsche, tradicionalmente conocidos por su desconfianza hacia esta emoción. “La compasión no es necesariamente una virtud: puede convertirse en un obstáculo para la vida moral si se la entiende como un impulso puramente espontáneo”, explica la académica. 

A diferencia de la literatura existente, que suele centrarse en las críticas que ambos filósofos formulan contra la compasión, el trabajo de Begoña busca reconstruir, a partir de sus textos, una alternativa positiva: “La pregunta es qué formas de compasión pueden realmente ser valiosas para la vida moral”.  

En el proyecto, combina un trabajo exhaustivo con textos filosóficos con una elaboración conceptual propia. Para Begoña, el aporte está precisamente en esa reconstrucción: mostrar que, incluso en autores críticos de la compasión, existen recursos teóricos para pensarla como una emoción ética valiosa. “Lo que me interesa no es defender cualquier forma de compasión, sino pensar una compasión que sea reflexiva, educada, que no humille ni anule al otro, y que realmente contribuya a una vida moral más rica”, comenta Begoña. En ese sentido, su investigación no busca ofrecer recetas, sino abrir un espacio de evaluación y discernimiento sobre nuestras emociones morales. 

Más allá del ámbito académico, su trabajo dialoga con debates contemporáneos sobre empatía, intolerancia, exclusión y violencia simbólica. En un contexto marcado por la polarización y la dificultad de reconocer al otro, especialmente a quien piensa distinto, Begoña invita a preguntarse cómo queremos vivir en sociedad y qué emociones estamos dispuestos a cultivar. 

Una de sus motivaciones más personales tiene que ver con aquello que, como sociedad, tendemos a invisibilizar: la forma en que reprimimos la compasión hacia ciertos otros, en particular hacia los animales, mientras normalizamos prácticas que implican sufrimiento. Para ella, esa tensión revela la necesidad de examinar críticamente nuestras emociones morales y de preguntarnos qué tipo de compasión vale la pena promover. 

Begoña concibe la investigación como una práctica que no solo produce conocimiento, sino que también ofrece herramientas para pensar críticamente nuestra vida moral. Más que ofrecer respuestas cerradas, su trabajo abre preguntas sobre cómo nos relacionamos con otros, humanos y no humanos, y sobre las emociones morales que estamos dispuestos a sostener colectivamente.