Lo que la IA no puede reemplazar: por qué las Artes Liberales vuelven al centro del mundo laboral

Artesliberales | Publicado el 30 de enero de 2026

Lo que la IA no puede reemplazar: por qué las Artes Liberales vuelven al centro del mundo laboral

Un reciente artículo de la revista Fortune da cuenta de cómo empresas líderes a nivel global, como McKinsey, están ajustando sus criterios de contratación en un contexto marcado por la inteligencia artificial. A medida que la IA asume tareas analíticas y de resolución lógica de problemas, comienzan a cobrar mayor relevancia habilidades que no pueden automatizarse, como el juicio, la creatividad y la capacidad de reflexión.

Este escenario dialoga directamente con el modelo educativo de la Universidad Adolfo Ibáñez, donde todos los estudiantes de pregrado cursan un programa de Artes Liberales como base de su formación profesional. No como un complemento, sino como una decisión estructural orientada a preparar personas capaces de enfrentar un mundo laboral cambiante, complejo y sin manual de instrucciones.

Desde esa perspectiva, el decano de la facultad que imparte este programa, Niels Rivas, reflexiona sobre los desafíos del mundo laboral actual y el tipo de formación que resulta clave para enfrentarlos.

¿Qué revela este escenario sobre el tipo de personas que va a necesitar el mundo profesional?

Creo que este giro es una señal de que en el mundo profesional actual están cobrando cada vez más relevancia, más valor, ciertas habilidades que promueven las humanidades, las ciencias sociales y las Artes Liberales en general. Son habilidades que tienen en el centro el desarrollo de la capacidad de juicio, de análisis, de razonamiento. Si hay algo que caracteriza el tiempo actual es que existe una cantidad de información cada vez más grande, que crece de forma exponencial y que nos llega desde muchísimos ángulos. En ese contexto, lo fundamental es desarrollar capacidades que permitan manejar de forma crítica esa información, poder discernir su calidad, su densidad, y no simplemente reproducirla de manera automática o pasiva. Todo apunta a que van a tener cada vez más valor aquellas personas que saben gestionar de manera eficiente y crítica esa enorme cantidad de información que nos rodea, que son capaces de cuestionarla y de formularse preguntas en torno a ella.

Se habla mucho de sobreinformación, pero poco de la calidad de esa información. ¿Por qué es un punto clave hoy?

Exactamente. Para poder evaluar la calidad de la información que se recibe, es clave que las personas estén acostumbradas a buscar evidencia, a contrastar distintas fuentes, a hacerse preguntas en torno a lo que leen o escuchan. No hay una fórmula única para evaluar la calidad de la información, pero en la medida en que una persona está entrenada a leer con atención, a profundizar, a discutir lo que lee y a buscar evidencia con la cual contrastarlo, puede juzgar mucho mejor esa información. Hoy sabemos que mucha de la información que circula es falsa o de muy mala calidad. Sabemos también que la inteligencia artificial puede entregar información incorrecta, incluso inventada. Todo eso hay que pasarlo por un filtro, y ese filtro es finalmente el pensamiento crítico.

¿Cómo dialoga este escenario con un entorno laboral cada vez más automatizado?

Es cierto que el entorno laboral está cada vez más automatizado, pero eso no significa que el pensamiento crítico desaparezca. Al contrario. La automatización permite ahorrar tiempo, hacer tareas con menos errores y con menos recursos involucrados, pero siempre va a ser necesario que alguien esté dirigiendo, supervisando u orientando aquello que se automatiza. Para que un proceso automatizado realmente sea valioso y tenga efectos sobre los propósitos de una organización, es fundamental que haya personas evaluando los resultados que ese proceso entrega. Personas capaces de interpretar esos resultados y de inferir conclusiones que muchas veces no son evidentes. Por eso, el hecho de que el entorno laboral sea cada vez más automatizado no significa la muerte del pensamiento crítico, sino todo lo contrario. Las personas que van a destacar son aquellas que van a ser capaces de ir más allá de la automatización y de agregar valor a aquello que se automatiza.

¿Qué rol cumplen las Artes Liberales frente a un mundo laboral cambiante?

Yo no veo que el avance de la automatización vaya en contra de las humanidades o de las Artes Liberales. Más bien ocurre lo contrario. Son precisamente las Artes Liberales las que entregan las habilidades que permiten manejar mejor aquello que se puede automatizar. Además, vivimos en un mundo donde las respuestas no son estáticas y donde cambian muy rápido. El conocimiento especializado es muy necesario, pero ese conocimiento prepara, en general, para lo que ya existe. Las Artes Liberales, en cambio, te preparan para lo desconocido, para aquello que todavía no tiene forma y que en algún momento nos va a sorprender y va a cambiar la dirección de las distintas profesiones y campos del conocimiento. Ahí es donde entregan un valor que es difícil de reemplazar.

¿Qué valor tiene el Core Curriculum cuando los cambios tecnológicos avanzan más rápido que nuestras certezas?

El Core Curriculum tiene un valor muy grande porque, cuando leemos y discutimos las grandes obras, nos enfrentamos a algo que permanece más allá de los cambios vertiginosos. Y ese elemento permanente no es información ni contenido, sino la capacidad de reflexión sobre los grandes asuntos humanos. Hoy los cambios tecnológicos avanzan más rápido que nuestras certezas, pero lo que permanece es nuestra capacidad de reflexionar sobre esos cambios. La inteligencia artificial está transformando el mundo a gran velocidad, pero la reflexión ética sobre esos procesos sigue siendo necesaria. Preguntas sobre el bien humano, sobre los límites éticos o sobre cómo evitar que nuestras creaciones se vuelvan contra nosotros han estado presentes desde hace siglos. El Core Curriculum permite detenerse, reflexionar y discutir esas preguntas, que cobran vigencia en cada época.

Pensando en quienes hoy están decidiendo dónde estudiar, ¿por qué esta formación es una ventaja para enfrentar el mundo actual y el que viene?

En un mundo como el actual, marcado por la incertidumbre y el cambio, la autonomía intelectual se vuelve clave. Se pone en juego cuando una persona tiene que pensar o tomar decisiones ahí donde no hay respuestas claras o únicas. Hoy existen herramientas tecnológicas que pueden resolver muchos problemas para los que ya hay soluciones más o menos definidas. Pero cuando hay indeterminación, cuando hay que emplear el juicio, el discernimiento y la reflexión, ahí es donde el ser humano sigue marcando la diferencia. La formación en Artes Liberales y la interdisciplina preparan precisamente para eso: para enfrentar lo desconocido, para comprender la complejidad de la realidad desde múltiples miradas y para anticiparse a lo nuevo sin temor. Esas son competencias que hoy están siendo valoradas con cada vez más fuerza en el mundo profesional.