Investigaciones del académico Moisés Aguilera muestran cómo la luz artificial altera la vida marina
Artesliberales | Publicado el 24 de septiembre de 2026
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La expansión de las ciudades en la franja costera ha transformado no solo el paisaje y la infraestructura de estos territorios, sino también sus condiciones ambientales durante la noche. Calles, paseos, puertos y otras construcciones incorporan iluminación artificial permanente en ambientes naturalmente sujetos a ciclos diarios de luz y oscuridad. ¿Qué ocurre con las comunidades marinas cuando esa oscuridad desaparece?
Dos recientes investigaciones lideradas por el Dr. Moisés Aguilera, académico del Departamento de Ciencias e integrante del Grupo de Investigación Ecología y Sustentabilidad (ES-UAI), de la Facultad de Artes Liberales UAI, estudian los efectos de la luz artificial nocturna sobre comunidades intermareales en hábitats naturales y artificiales (rompeolas) del norte y centro de Chile.
Los trabajos fueron publicados en Environmental Pollution y Marine Pollution Bulletin, dos revistas científicas internacionales de Elsevier especializadas en contaminación ambiental y marina. En ambos, Aguilera es autor principal y trabaja junto a Víctor Pastén, técnico de su laboratorio (ECOURBE-Lab) , además de investigadores de otras instituciones nacionales e internacionales. "En conjunto, ambos estudios demuestran que el alumbrado público no solo altera el comportamiento de animales aislados, sino que cambia la estructura de comunidades marinas completas y, lo que es peor, actúa como un freno invisible que impide que la naturaleza se sane tras una perturbación", explica Aguilera.
La importancia de conservar espacios oscuros
El primero de los estudios, "Light pollution by coastal streetlights affects intertidal grazers and biofilm differentially in natural rocky habitats and breakwaters" (La contaminación lumínica generada por el alumbrado costero afecta de manera diferencial a los herbívoros intermareales y al biofilm en hábitats rocosos naturales y rompeolas), fue publicado en Environmental Pollution. La investigación comparó sectores iluminados y no iluminados de costas rocosas naturales y rompeolas del norte y centro de Chile para analizar cómo el alumbrado nocturno afecta a organismos herbívoros intermareales y al biofilm, su principal recurso alimenticio.
En las plataformas rocosas naturales, donde la iluminación tiende a distribuirse de manera más homogénea, aumentaron la densidad y la actividad nocturna de especies de herbívoros normalmente diurnas, junto con el biofilm. En los rompeolas, en cambio, los intersticios entre las grandes rocas generan pequeñas zonas de oscuridad que parecen amortiguar algunos de estos efectos: aunque el biofilm también aumentó bajo iluminación artificial, no se observaron cambios equivalentes en la densidad de herbívoros. Los resultados sugieren que estos refugios oscuros pueden amortiguar parte del impacto de la iluminación nocturna y refuerzan la importancia de conservar las costas rocosas naturales presentes en zonas urbanizadas, reduciendo su exposición a la contaminación lumínica.
¿Qué ocurre después de una perturbación?
La segunda investigación, "Coastal streetlights shape intertidal sessile community abundance and are associated with altered post-disturbance recovery in urban rocky shores" (El alumbrado costero modifica la abundancia de las comunidades sésiles intermareales y se asocia con una recuperación alterada tras una perturbación en costas rocosas urbanas), fue publicada en Marine Pollution Bulletin. El trabajo combinó observaciones en plataformas rocosas naturales y rompeolas con un experimento de campo desarrollado durante 573 días para estudiar cómo la iluminación se relaciona con la estructura y recuperación de estas comunidades.
En las plataformas rocosas naturales, una mayor intensidad de luz artificial nocturna estuvo asociada con disminuciones de algas efímeras y algas corticadas. Tras remover experimentalmente los organismos presentes en determinadas áreas, los investigadores observaron además que la recuperación de la riqueza de especies fue más lenta en sectores iluminados. En los rompeolas, tanto las zonas con luz como aquellas sin iluminación permanecieron principalmente dominadas por espacios sin organismos, biofilm y algas costrosas, mientras los análisis detectaron una pequeña relación negativa entre la exposición al alumbrado y la abundancia de especies fundacionales, aquellas que cumplen un papel relevante en la estructuración de estas comunidades.
Los autores advierten, sin embargo, que las diferencias observadas entre hábitats en las trayectorias de recuperación no pueden atribuirse de manera inequívoca a la contaminación lumínica, debido a las limitaciones del diseño experimental. Aun con esta limitación, los resultados muestran cómo la exposición persistente al alumbrado puede interactuar con las condiciones propias de los ambientes urbanos y afectar procesos relevantes para la recuperación de comunidades intermareales en las costas rocosas.
Ciencia para el diseño de las ciudades costeras
Para Aguilera, una de las principales contribuciones de ambas investigaciones es que permiten avanzar desde la identificación del problema hacia posibles criterios de manejo. "La solución no pasa necesariamente por apagar las ciudades y quedar a oscuras, sino por aplicar ciencia al diseño urbano", señala. A partir de estos resultados, el investigador plantea avanzar hacia una "eco-ingeniería costera nocturna", que incorpore la iluminación y la generación de refugios oscuros al diseño de infraestructura en las zonas costeras. Esto podría traducirse en defensas marítimas que favorezcan microhábitats y sombras biológicas, una regulación prioritaria de la iluminación frente a costas rocosas naturales y el uso de espectros lumínicos y tecnologías LED menos nocivos para la biodiversidad marina.
La investigación publicada en Environmental Pollution fue realizada por Moisés Aguilera y Víctor Pastén junto a Martin Thiel, investigador vinculado al MarineGEO Program del Smithsonian Environmental Research Center, la Universidad Católica del Norte y el Center of Ecology and Sustainable Management of Oceanic Island (ESMOI). En el estudio publicado en Marine Pollution Bulletin participó además Felipe Espinoza, del Magíster en Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Algunas de las especies afectadas por la luz artificial son los moluscos y algas.