Impulsando un Santiago más limpio

Artesliberales | Publicado el 18 de diciembre de 2024

Impulsando un Santiago más limpio

En la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez, el académico Ignacio Fernández lidera una innovadora iniciativa que combina ciencia ciudadana, tecnología y sostenibilidad. El proyecto “Me muevo por un Santiago más limpio” se desarrolla en colaboración con investigadores del Centro de Investigación en Tecnologías para la Sociedad (C+) de Ingeniería UDD y el Laboratorio de Ecología, Territorio y Sociedad de la Facultad de Artes Liberales.

Este proyecto busca recolectar información sobre la calidad del aire en las rutas de ciclistas, enfocándose en el material particulado fino (PM2.5), y promover la participación activa de los ciudadanos en la investigación científica.

¿Qué motivó la creación del proyecto?La idea surge de nuestro interés por tres aspectos que se combinan de buena forma en este proyecto: mejorar la información sobre la calidad del aire de las ciudades, promover la bicicleta como medio de transporte y acercar la ciencia a las personas", explica el académico.

En esta iniciativa, los ciclistas se convierten en protagonistas al recolectar datos sobre contaminación mientras recorren la ciudad: “lo interesante del proyecto es que son los mismos ciclistas quienes están levantando datos de contaminación en sus rutas de bicicleta; ellos son parte del equipo científico", destaca el investigador UAI.

El proyecto utiliza sensores montados en bicicletas para medir los niveles de PM2.5, que se actualizan cada cinco segundos y envían la información a una aplicación instalada en los teléfonos de los ciclistas. “esta aplicación registra la posición geográfica y envía los datos fechados y georreferenciados a una base de datos”, explica Fernández. Estos datos permiten mapear la calidad del aire en tiempo real y generan un historial de los niveles de contaminantes en las rutas más transitadas por los ciclistas.

Aunque actualmente el proyecto está en fase piloto con 10 ciclistas, los resultados preliminares ya están aportando datos relevantes. “Esperamos realizar una nueva campaña en invierno con un mayor número de ciclistas voluntarios. Esto nos permitirá identificar ‘puntos calientes’ de contaminación que no son detectados por los instrumentos tradicionales” señala Fernández.

La información obtenida puede influir en la planificación de ciclovías y en la búsqueda de rutas menos expuestas a contaminantes, promoviendo una movilidad sustentable más segura y saludable. Además, puede ser una herramienta valiosa para diseñar políticas públicas que prioricen la reducción de la contaminación en zonas críticas.

Como todo proyecto innovador, “Me muevo por un Santiago más limpio” ha enfrentado algunos desafíos, especialmente en la configuración y uso de los sensores. Sin embargo, los ciudadanos participantes han desempeñado un papel clave para superarlos. “Creamos un grupo de WhatsApp donde los voluntarios comparten sus experiencias y solucionan problemas en conjunto. Esto ha generado una comunidad en torno a los sensores, con participantes muy motivados que contribuyen activamente al éxito del proyecto”,  comenta Fernández.

Con una segunda etapa en el horizonte, el proyecto promete seguir generando impacto y consolidando la participación de la ciencia ciudadana en la construcción de ciudades más limpias y sostenibles.