Estudio internacional revela el potencial ecológico de las zonas olvidadas de la franja costera
Artesliberales | Publicado el 23 de junio de 2025
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Un nuevo estudio internacional liderado por investigadores de Chile, Italia y Estados Unidos, publicado en la prestigiosa revista Trends in Ecology & Evolution, advierte que las zonas supralitorales —la parte alta de estructuras artificiales costeras como rompeolas y espigones, que solo reciben agua del mar durante tormentas o mareas extremas— han sido sistemáticamente olvidadas por la ciencia y las políticas de conservación.
De los 196 estudios analizados a nivel global sobre infraestructura costera, apenas el 2,5% ha incorporado esta interfaz terrestre-marina en su análisis, a pesar de su enorme potencial ecológico. Estas zonas, aunque no están permanentemente sumergidas, albergan una diversidad notable de flora y fauna, incluyendo especies en peligro de extinción.
“Los rompeolas no son solo obstáculos de concreto o roca: también pueden ser espacios donde aniden aves, se establezcan plantas nativas o se refugien especies amenazadas”, señala el Dr. Moisés Aguilera, investigador de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez y uno de los autores del estudio. Entre los hallazgos, se destacan registros de pingüinos de Humboldt, nutrias, aves como el gaviotín inca y más de 17 especies de plantas —tanto nativas como exóticas— en la parte superior de estas estructuras en países como Chile e Italia.
El trabajo propone un enfoque de “eco-infraestructura costera” (o Integrated Greening of Gray Infrastructure, IGGI), que considera rediseñar estas estructuras artificiales con criterios ecológicos: instalar plataformas para mamíferos marinos, nidos para aves, vegetación nativa y dispositivos para evitar la colonización por especies invasoras como ratas y gatos asilvestrados.
Además, destaca el rol clave que juega la conectividad entre tierra y mar. Si estas zonas se gestionan adecuadamente, pueden actuar como puentes ecológicos que sostienen tanto los ecosistemas costeros como la salud urbana. “Es fundamental restaurar los flujos de materia, organismos y energía entre ecosistemas terrestres y marinos, especialmente en contextos urbanos”, enfatiza Martin Thiel, investigador de la Universidad Católica del Norte y coautor del estudio.
En un escenario global marcado por el aumento de infraestructura costera debido la urbanización impulsados por el cambio climático, los autores hacen un llamado urgente a incluir la zona supralitoral en planes de manejo y conservación. Lejos de ser espacios marginales, estos hábitats costeros pueden transformarse en refugios clave para la biodiversidad, espacios educativos y áreas de contacto con la naturaleza para las comunidades costeras.
“La gestión inteligente de estas zonas puede marcar una diferencia no solo ecológica, sino también social y cultural. Es una oportunidad que no podemos seguir ignorando”, concluye Aguilera.
Lee el estudio completo, aquí.