El campo chileno bajo una nueva mirada

Artesliberales | Publicado el 2 de diciembre de 2025

El campo chileno bajo una nueva mirada

En un momento donde las transformaciones medioambientales, sociales y culturales del territorio rural parecen acelerarse, un nuevo libro propone una lectura profunda y multitemporal del campo chileno. El campo chileno: un palimpsesto, editado por las investigadoras Constanza Ceresa, María Teresa Johansson y Betina Keizman, fue recientemente lanzado como un esfuerzo colectivo por revisar los imaginarios rurales a través de una mirada estética, crítica e histórica.

“La idea surgió de un proyecto de investigación Fondecyt Iniciación que tenía como objetivo analizar el fenómeno de una ‘vuelta’ al escenario de lo rural y del pueblo provincial en la literatura y cine chileno y argentino del siglo XXI”, explica la académica de la Facultad de Artes Liberales UAI, investigadora y editora Constanza Ceresa. “Ese campo que reaparecía era un campo de monocultivos y agrotóxicos —muchas veces distópico— que había afectado no solo las relaciones sociales y económicas de sus habitantes, sino también los imaginarios de su paisaje y cultura”.

Desde esa premisa, las autoras propusieron abordar el territorio rural como un palimpsesto: una superficie donde coexisten múltiples capas de historia, cultura y representación. “Nos llevó a pensar en la idea de palimpsesto, de un territorio lleno de huellas y sedimentos de una historia productiva, social y cultural que cohabitan en el presente, y que pueden iluminar mejor las tensiones que lo atraviesan”, añade Ceresa.

El libro, que combina ensayos académicos con imágenes de archivo, fragmentos de obras literarias y publicidades históricas, se divide en tres ejes temáticos: “Tradiciones, figuras, apropiaciones”, sobre el folklore y sus representaciones; “Hectáreas, alambrados, máquinas”, que aborda los procesos políticos y económicos ligados al campo; y “Cuerpo, paisajes, recorridos”, centrado en la relación entre cuerpo, territorio y paisaje en obras culturales.

Uno de los aportes distintivos del volumen es su mirada interdisciplinaria y sensible. Ceresa recuerda que parte del material gráfico proviene de la propia historia familiar: “varias de las imágenes de publicidades de tecnología agraria las tomé de las revistas Simiente de mi abuelo que tenía un campo en la zona de Ñuble”.

Desde su experiencia personal y académica, Ceresa también identifica vacíos importantes en la conversación pública actual sobre el mundo rural: “creo que se presta poca atención a su patrimonio material e inmaterial. Hay formas de vida y costumbres que van desapareciendo frente a los nuevos modos productivos, los cuales resuenan en las formas de vida: aislamiento, escasez de trabajo en la zona, efectos nocivos medioambientales”.

En este sentido, El campo chileno: un palimpsesto no solo invita a observar el pasado, sino a repensar las relaciones simbólicas y prácticas que mantenemos con el paisaje rural. “Me gustaría que les hiciera reflexionar sobre las transformaciones del campo no como una línea recta que avanza y deja el pasado atrás, sino como un proceso histórico mucho más complejo que implica la coexistencia de esas capas geográficas y simbólicas”, concluye.