Debates sobre miedo, poder y memoria marcan el II Congreso de Ficción Fantástica

Artesliberales | Publicado el 11 de diciembre de 2025

Debates sobre miedo, poder y memoria marcan el II Congreso de Ficción Fantástica

El II Congreso Internacional de Ficción Fantástica Iberoamericana reunió a académicos, escritores e investigadores para reflexionar sobre el rol de lo fantástico como vía de interpretación de los conflictos sociales y políticos contemporáneos. La actividad, organizada por académicos de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez, se centró en la relación entre la ficción no mimética y la realidad, con especial énfasis en las representaciones simbólicas de la violencia, el miedo y el horror.

Según explicó uno de los organizadores, Jesús Diamantino, uno de los debates más significativos del encuentro giró en torno al potencial crítico de lo fantástico en el contexto latinoamericano. “Varias ponencias coincidieron en que lo fantástico funciona como un lenguaje privilegiado para revelar tensiones históricas y contemporáneas, visibilizar contradicciones identitarias y explorar los imaginarios colectivos que emergen frente a escenarios de crisis”, señaló. Agregó que estas narrativas también permiten “proyectar futuros posibles, advertir sobre derivas autoritarias y cuestionar las estructuras de poder mediante imágenes que, aun desde lo irracional o lo sobrenatural, dialogan directamente con lo real”.

La relación entre lo político y lo fantástico fue uno de los ejes transversales del programa. Diamantino explicó que lo fantástico fue entendido como un dispositivo capaz de representar conflictos actuales mediante metáforas y distorsiones de lo real. “Extremismos, desigualdades, violencias estatales, crisis democráticas y tensiones de clase aparecieron como núcleos temáticos”, comentó. Asimismo, destacó que en muchas ponencias “lo político no aparece solo como tema, sino también como una estructura formal dentro del relato fantástico, donde la irrupción de lo extraño sirve para cuestionar discursos hegemónicos, articular memorias traumáticas y replantear la forma en que percibimos lo público y lo social”.

La participación de escritores, académicos e investigadores —más de un centenar— fue valorada por su aporte al diálogo entre crítica y creación. Diamantino indicó que el intercambio permitió profundizar las conexiones entre teoría y práctica literaria. “Los creadores aportaron perspectivas esenciales sobre sus propios procesos estéticos y sobre el rol que cumple lo fantástico en la exploración de experiencias sociales, emocionales y políticas”, afirmó. A la vez, los académicos ofrecieron “marcos analíticos que enriquecieron las lecturas y permitieron articular un espacio reflexivo en torno a la función crítica de estas narrativas”. Entre las intervenciones destacó las de Agustina Bazterrica, “quien abordó la violencia de género en Argentina”; Ana Casas, “quien examinó el tópico de las paternidades monstruosas”; y Teresa López-Pellisa, cuyas ponencias trataron “la perversión de la tecnología”. También mencionó los aportes relativos al horror rural y a los imaginarios heroicos expuestos por los docentes Jesús Diamantino y Julio Gutiérrez.

Consultado por las tendencias observadas en torno a la representación del miedo en la literatura fantástica iberoamericana, Diamantino señaló que hubo un consenso respecto del valor simbólico del género. “Tanto lo fantástico como el horror ofrecen formas genéricas especialmente eficaces para representar los miedos colectivos, las fracturas sociales y los procesos de construcción identitaria en la región”, afirmó. Destacó el uso recurrente de “figuras monstruosas, cuerpos alterados, territorios fantasmales y distorsiones temporales como metáforas de crisis políticas y sociales”, indicando que el miedo opera además como “herramienta estética que permite revelar tensiones históricas, memorias reprimidas y violencias estructurales”.

Sobre los aprendizajes para futuras versiones del congreso, Diamantino afirmó que uno de los puntos centrales es continuar ampliando el campo de los estudios fantásticos frente al predominio del realismo. “Lo insólito no es un mero complemento de la tradición literaria, sino un espacio simbólico clave para comprender las transformaciones sociales y culturales de Iberoamérica”, sostuvo. Añadió que se busca integrar perspectivas interdisciplinarias, incluir voces marginadas y consolidar redes que proyecten nuevas líneas de investigación y creación. En próximas ediciones, señaló, este enfoque permitirá seguir explorando “cómo lo fantástico opera como metáfora social, dispositivo crítico y herramienta para imaginar otros modos de habitar y comprender la región”.