Colores y técnicas ancestrales: investigación UAI enriquece exposición del Museo Andino
Artesliberales | Publicado el 15 de diciembre de 2025
.png%3Fh%3D500%26ar%3D16%3A9%26fit%3Dcrop%26crop%3Dcenter%2Ccenter&w=3840&q=75)
El Museo Andino inauguró la muestra Color en los Andes: cerámicas prehispánicas, una exhibición que presenta los resultados de una investigación realizada por Alessandra Caputo y Nathalie Casanova, del Centro de Estudios del Patrimonio (CEPA) de la Universidad Adolfo Ibáñez. El proyecto, desarrollado en colaboración con la Universidad de O'Higgins, analiza los usos del color en cerámicas Arica, Diaguita e Inca y suma nuevas cédulas informativas integradas temporalmente a la exposición permanente del museo.
Consultadas sobre los hallazgos más reveladores del estudio, Caputo y Casanova señalan que “cada estilo cerámico tiene sus propias características distintivas, y que, a su vez, se pueden establecer relaciones entre ellas. En ese sentido, vimos que se ocupan diversos materiales y diversas técnicas para obtener cada color. Además, no se trata solo del color, sino también de las texturas; si son más brillantes, más opacas, etc. Todo esto nos habla de elecciones deliberadas de ciertos materiales y pigmentos específicos”. Agregan que esto “complejiza la lectura de estas culturas porque no escogieron los colores simplemente porque eran los pigmentos que ‘se encontraban’ en el entorno, sino que se trata de elecciones estéticas conscientes”.
En relación con las interpretaciones tradicionales de la cerámica prehispánica, explican que “normalmente, se suele prestar más atención (o exclusivamente) a las iconografías; cuando en realidad el color y la iconografía (o ausencia de esta) son voluntades artísticas que vienen en conjunto”. Su propósito, aclaran, no es desplazar el análisis iconográfico, sino ampliarlo: “el color es un complemento fundamental para acercarnos a la manera de ver el mundo de estas culturas del pasado. Además, por lo general se explica la elección de los colores a partir de los recursos disponibles, pero en realidad pareciera que se escogen ciertos pigmentos deliberadamente y se realizan mezclas para encontrar colores y texturas específicas, que no son casuales sino buscadas”.
La investigación combinó distintas técnicas para estudiar pigmentos y procesos de producción. Según detallan, “hasta el momento se han utilizado tres técnicas de análisis: el colorímetro, que permitió medir el color directamente de la superficie; el microscopio, que posibilitó la observación detallada de la superficie; y la difracción de rayos X (DRX), con la cual se realizó el análisis de la composición material de un color específico, el negro”.
El estudio también busca enriquecer la experiencia del público en la exposición permanente. En palabras de las investigadoras, “el aporte principal consiste en ofrecer una nueva perspectiva de lectura a los espectadores, para que tengan en cuenta los distintos ‘niveles de análisis’ que podemos darles a las piezas. En ese sentido, se trata de una invitación a reflexionar sobre la importancia del color para cada cultura, y cómo existen ciertas preferencias culturales por colores en contextos específicos –en este caso, la preferencia de los colores en la cerámica”.
Respecto de las proyecciones del proyecto, Caputo y Casanova explican que “esta es la primera etapa de lo que esperamos se convierta en una investigación de largo aliento en el museo, ya que aún quedan por estudiar muchas más piezas y estilos cerámicos”. Añaden que, en el marco universitario, “la proyección es poder construir un laboratorio en el que se puedan estudiar estas materialidades en diversos casos de estudio relacionados al arte y al patrimonio cultural y natural”.
La muestra permanecerá abierta al público en el Museo Andino mientras continúan las siguientes etapas del trabajo de investigación.