Choro zapato como alternativa resiliente para la acuicultura chilena

Artesliberales | Publicado el 30 de junio de 2025

 Choro zapato como alternativa resiliente para la acuicultura chilena

Un estudio liderado por el Instituto Milenio SECOS y la Universidad Adolfo Ibáñez, con participación del profesor y director del Departamento de Ciencias de la Facultad de Artes Liberales, Marco Lardies, revela que el choro zapato posee una sorprendente capacidad de adaptación a condiciones oceánicas extremas, posicionándose como una alternativa prometedora frente a los desafíos del cambio climático.

El choro zapato (Choromytilus chorus), también conocido como mejillón gigante, es una especie de bivalvo endémico que se distribuye ampliamente en la costa chilena, desde el sur del Perú hasta Tierra del Fuego. Con un crecimiento acelerado y un importante valor ecológico y alimentario, esta especie ha sido tradicionalmente explotada por la pesca artesanal y, en menor escala, cultivada en regiones del sur de Chile.

Sin embargo, como muchas especies marinas, enfrenta amenazas significativas asociadas al cambio climático, entre ellas el aumento de temperatura, la acidificación del océano y la ocurrencia de eventos de surgencia costera. En este contexto, investigadores del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS), la UAI y otras instituciones, desarrollaron un estudio que analiza la resiliencia del choro zapato ante escenarios ambientales adversos.

“El estudio arrojó que el choro zapato puede adaptarse bien a los impactos del cambio climático, como el calentamiento y la acidificación oceánica, gracias a su gran plasticidad fisiológica y morfológica”, señala Marco Lardies, académico de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez e investigador SECOS. “La capacidad fisiológica que presenta esta especie se alinea bien, al menos en principio, con los posibles desafíos que enfrentará la mitilicultura en el sur de Chile”.

El trabajo, publicado en la revista Aquaculture Reports, se basó en experimentos desarrollados a partir de ejemplares recolectados en Laraquete, una zona del Golfo de Arauco donde la especie convive con condiciones ambientales exigentes: hipoxia, acidez y contaminación. En laboratorio, los investigadores simularon diversos escenarios —naturales y futuros— para evaluar su respuesta metabólica y adaptativa.

Los resultados fueron reveladores: los individuos lograron ajustar su metabolismo, incrementando su capacidad de filtración y absorción de nutrientes a pesar del estrés ambiental. Incluso bajo condiciones de alta acidez y temperatura, mantuvieron su crecimiento y calcificación sin registrar mortalidad. Esto confirma su potencial como especie resiliente ante un océano cambiante.

El profesor Lardies subraya que esta investigación no solo es relevante desde el punto de vista ecológico, sino que también abre nuevas oportunidades para la acuicultura nacional. “Se necesitan explorar especies marinas resilientes como el choro zapato, integrarlas a los sistemas de cultivo e innovar para aprovechar su gran tamaño y alto valor nutritivo. Esta puede ser una estrategia clave para sostener la producción mitilícola frente a la inestabilidad climática”, afirma.