Antonia Viu y Gerardo Vidal abordaron la vigencia de La Odisea en Actualidad en Contexto

Artesliberales | Publicado el 17 de agosto de 2026

Antonia Viu y Gerardo Vidal abordaron la vigencia de La Odisea en Actualidad en Contexto

El viernes 14 de agosto, la sede Vitacura de la Universidad Adolfo Ibáñez recibió una nueva edición del ciclo Actualidad en Contexto, organizado por la Facultad de Artes Liberales UAI y la Escuela de Gobierno. La sesión, titulada "La Odisea: la actualidad de los clásicos", contó con la participación de Antonia Viu, académica de la Facultad de Artes Liberales UAI y senior fellow UAI, y Gerardo Vidal, profesor titular especializado en el mundo clásico. Ambos investigadores dialogaron junto a Niels Rivas sobre la vigencia de la obra de Homero y las nuevas lecturas impulsadas por la adaptación cinematográfica de Christopher Nolan.

Al abrir la conversación, Rivas destacó el renovado interés que la película ha despertado por el relato y, de manera más amplia, por los clásicos. "La Odisea se ha transformado en un tema que aparece en medios y conversaciones. Si algo le podemos agradecer a Nolan es que ha logrado revivir y darle una fuerza inusitada a la obra de Homero. Seguimos hablando de los clásicos y encontrándoles sentido", afirmó. Como punto de partida, la conversación recordó que La Odisea narra el regreso del héroe a Ítaca después de los diez años de guerra relatados en La Ilíada y que ambas obras recogen una serie de mitos que atraviesan la historia de Odiseo.

Gerardo Vidal inició su análisis en el mundo de las divinidades y en la manera en que sus conflictos se proyectan sobre los mortales. "Los dioses griegos no son ejemplares: son dados a la pelea, son lujuriosos y, en algunos casos, violentos", explicó. A partir de estas figuras atravesadas por deseos y conflictos, el académico mostró cómo la obra construye un relato en el que conviven las pasiones humanas, las disputas por el poder, la nostalgia y la guerra.

La conversación se trasladó luego a la experiencia de los estudiantes UAI. Rivas recordó que "desde hace más de diez años todos los alumnos de pregrado de la Universidad leen La Odisea en el curso Literatura y Humanidades" y preguntó por el sentido que puede adquirir la obra para jóvenes de 19 o 20 años. "El viaje del héroe no es solo un regreso, es también un viaje hacia el conocimiento. Telémaco quiere saber quién es su padre y Odiseo quiere saber qué ha pasado en Ítaca durante su ausencia. En cada etapa hay un aprendizaje, y eso empieza a proyectarse en los alumnos, que comienzan a hacerse preguntas", sostuvo Antonia Viu. La académica explicó que la lectura permite a los estudiantes reconocerse como parte de la civilización occidental y, al mismo tiempo, desarrollar una mirada crítica sobre ella. "Somos parte de la civilización occidental, pero no participamos en su formación y es muy bonito sentirse parte. En el curso intentamos inculcar pensamiento y juicio crítico respecto de las decisiones mal tomadas y las promesas incumplidas. Creo que es muy importante que los alumnos lo conozcan", señaló. A ello se suma la dimensión estética y afectiva de la obra: "Las descripciones tienen una nitidez del mundo que muestran. El lenguaje está lleno de epítetos y la obra te mete en una manera de nombrar las cosas que demuestra que estás en un mundo distinto. Es como conectarse con un mundo muy vitalizante".

Viu también destacó el vínculo entre el plano divino y la naturaleza, especialmente significativo para una generación que busca conocerla y valorarla de otra manera. "Todo lo que ocurre en el mito ofrece explicaciones sobre cómo se comporta la naturaleza. Esta obra tiene nombres para cada uno de los vientos", afirmó. En ese marco, la película ofrece a los estudiantes una nueva vía para discutir el relato original: "Nos fascinamos con cómo lo imaginó Nolan, pero también tenemos mucho que decir respecto de lo que no vio. Todos los estudiantes están fascinados con la película, pero se dan perfectamente cuenta de qué se omitió y se sienten muy empoderados de tener una opinión. Obras como La Odisea de Nolan o la película Hamnet revitalizan las obras clásicas, pero de ninguna manera reemplazan la experiencia de leer los relatos originales".

Para Vidal, esa posibilidad de volver una y otra vez sobre la historia responde a la naturaleza misma de los mitos. "Los mitos son una creación colectiva. No hay una versión original que esté escrita en piedra y que haya que respetar. Cada época va a repensar el mito, porque lo que está dentro de él es una trayectoria humana de maduración", explicó. A su juicio, "La Odisea es una obra inmortal porque nos da una metáfora para pensar la vida humana: la del viaje. Todos los seres humanos somos viajeros, no solo entre lugares geográficos, sino también entre nuestro presente, lo que somos y lo que pretendemos ser". El académico recordó que, durante esa trayectoria, Odiseo se encuentra con monstruos, cíclopes, hechiceras y otros personajes peligrosos, pero también con aliados extraordinarios, como los feacios; figuras nobles y confiables, como Eumeo; y mujeres como Penélope, "por las cuales vale la pena cruzar diez años de viaje". "Todo eso es lo que nos pasa a los seres humanos. Siempre estamos repensando los viajes porque los viajes son distintos", sostuvo Vidal. En la versión cinematográfica, agregó, "el viaje del Odiseo de Nolan es particularmente culposo, porque tiene que hacer cuentas con su propia culpa. Eso se aparta del texto original, pero no de su espíritu: reconocer culpas es parte del gran viaje que protagoniza el ser humano".

La adaptación también modifica la construcción del protagonista. "Odiseo tiene mucha ayuda: Atenea es una productora ejecutiva de todo lo que hacen Telémaco y Odiseo. Nolan les resta agencia a ambos", explicó Viu. A su juicio, la película humaniza al personaje y lo convierte en un héroe más contemporáneo, pero deja la pregunta en manos de los espectadores: "¿Soportaríamos a un héroe que viaja a Occidente a rendirles homenaje a los muertos de una guerra que él mismo provocó? ¿Nos gustaría ese héroe?". La académica añadió que hay una interrogante más profunda sobre "cómo hemos hecho las cosas en Occidente y cómo podríamos hacerlas de manera diferente", así como sobre la posibilidad y conveniencia de que las civilizaciones cambien.

Vidal vinculó la culpa que atraviesa al Odiseo de Nolan con algunos de los temas presentes en otras obras del director. "Esto parece tener que ver con los fantasmas del propio Nolan, por ciertos paralelos muy obvios con Oppenheimer: entre la creación de la bomba atómica y el caballo de Troya, y cómo esa creación ha puesto en jaque la convivencia en el mundo", señaló. De este modo, la película se aparta de algunos elementos del relato homérico, pero conserva el viaje como una experiencia de transformación y confrontación con las propias decisiones.

Otro de los ejes de la conversación fue el lugar de la espera. "La espera en La Odisea es particularmente intensa, no es plana: es una espera en la que literalmente se teje algo muy poderoso", afirmó Rivas. Viu coincidió en su relevancia y destacó su contraste con la cultura contemporánea: "Hay que esperar muchas cosas: las mareas, los vientos, y eso, para nuestra cultura de querer todo hoy, es muy contraintuitivo. Pero la obra no está hecha solo de espera. En algunos momentos las cosas se precipitan y hay situaciones en las que uno tiene que actuar. Es un mensaje importante para los jóvenes: hay momentos en que no te va a quedar otra opción que decidir, y las decisiones pueden cambiarlo todo". En ese sentido, añadió, la película propone una mirada optimista, pues plantea que "siempre habrá un nuevo mañana a pesar de todo, aunque se extinga esa civilización como la conocieron ellos".

La paciencia y la astucia encuentran una de sus expresiones más claras en Penélope. "Odiseo nunca se enfrenta a un enemigo que le sea par; siempre está sometido a una figura más poderosa. Hay dos virtudes, la paciencia y la astucia, que, a mi juicio, no están en la figura de Odiseo, pero sí en la de Penélope", explicó Vidal. "Penélope vive todos esos años en su propia cueva del cíclope. Es impotente para echar a sus pretendientes y tiene que actuar con mucha paciencia y astucia, lo que se retrata en la estrategia del telar. Ella abre el escenario para la venganza de su marido y para el restablecimiento de la justicia en el reino de Ítaca. Es un personaje extraordinario". El académico también destacó la trayectoria de Telémaco, "un adolescente torpe que necesita que su padre lo habilite para entrar como adulto en la vida. Es la historia de un niño que tiene que crecer y darse de alta como adulto con un padre ausente, y eso es muy difícil de hacer".

Revive la conversación completa en el video.

La Odisea: la actualidad de los clásicos

Niels Rivas, Gerardo Vidal y Antonia Viu, dialogaron sobre la vigencia de las grandes preguntas de la experiencia humana.