América en cruce
Artesliberales | Publicado el 10 de septiembre de 2025
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La jornada “América en Cruce”, organizada por el Doctorado en Estudios Americanos (DEA) y el Centro de Estudios Americanos (CEA) de la Universidad Adolfo Ibáñez, reunió a estudiantes y académicos en un cruce de saberes que abarcó historia, arte, literatura y ciencias sociales. En medio de ese intercambio, la estudiante del DEA y parte del equipo organizador, Catalina Longás, reflexionó sobre lo que significan estos encuentros para quienes se están formando en la investigación.
“Estos espacios son fundamentales: permiten no solo articular diálogos entre distintas disciplinas, sino también generar asociaciones valiosas entre investigaciones que, a primera vista, podrían parecer lejanas”, señaló. Aunque esta vez no expuso, su experiencia como coordinadora le permitió observar de cerca la riqueza del intercambio: “presenciar estos cruces reafirma y da nuevo impulso a mi propia investigación”.
Uno de los aspectos que más destacó fue la posibilidad de ver cómo un mismo problema puede ser abordado desde ángulos muy distintos: “me pareció especialmente significativo ver cómo ciertos temas que yo trabajo desde la danza, la filosofía y la literatura aparecían también en combinaciones inesperadas de otras disciplinas. Ese desacomodo es fértil, porque obliga a salir de la zona segura y mirar con más amplitud los problemas”.
El aprendizaje, subraya, no vino solo de las ponencias, sino de las conversaciones que se dieron durante la jornada: “salir del espacio individual del escritorio y poner en diálogo nuestras investigaciones fortalece el propio trabajo y abre al reconocimiento mutuo. Escuchar a los demás, comprender sus trayectorias y valorar sus preguntas es algo que muchas veces se pierde en el ritmo competitivo del mundo académico”.
Para Longás, estos encuentros funcionan además como semilleros de redes: “la socialización del conocimiento abre la posibilidad de proyectos conjuntos, publicaciones o simplemente el acompañamiento entre pares que investigan en campos similares. El carácter interdisciplinario y abierto de la jornada es una gran base para que esas redes se fortalezcan dentro y fuera de la universidad”.
Con mirada crítica, advierte los retos que enfrenta el campo: “un desafío fundamental es mantener viva la vocación situada y crítica que caracteriza a los Estudios Americanos, resistiendo la presión de estandarización que a veces impone la academia. También sostener la apertura interdisciplinaria sin diluir la especificidad de cada enfoque, y fortalecer vínculos con comunidades y territorios para que el campo no se encierre en lo académico, sino que permanezca enraizado en los conflictos, memorias y formas de vida que marcan nuestra América”.