Académicos UAI analizan el regreso a la Luna y los aportes científicos de la misión Artemis II

Artesliberales | Publicado el 5 de mayo de 2026

Académicos UAI analizan el regreso a la Luna y los aportes científicos de la misión Artemis II

Más de cinco décadas después de que la última misión Apolo dejara huellas humanas en la superficie lunar, una nueva tripulación volvió a recorrer la órbita de la Luna y trajo consigo imágenes y datos que están reactivando el debate científico en torno al satélite. Ese fue el punto de partida del encuentro "El lado oculto de la luna: avances científicos y tecnológicos para una nueva era", organizado por la Facultad de Artes Liberales UAI en el Campus Viña del Mar, donde dos académicos abordaron desde perspectivas complementarias los alcances de la misión Artemis II.

La exposición estuvo a cargo de Jorge Cuadra, profesor de la facultad y doctor en Ciencias Naturales, y de Carola Millán, también profesora de la facultad y doctora en Ciencias Biológicas. Ambos integran el núcleo de ciencias de la unidad académica y propusieron una lectura cruzada entre la astronomía y la investigación biomédica, dos campos que en esta misión convergen de manera poco habitual.

En la primera parte, Jorge Cuadra repasó el contexto histórico que separa al programa Apolo del actual programa Artemis, recordando que la exploración tripulada estuvo prácticamente detenida durante medio siglo mientras la presencia humana en el espacio se concentraba en órbitas cercanas, a cerca de cuatrocientos kilómetros de altura. Detalló que la Luna se encuentra mil veces más lejos que la Estación Espacial Internacional, lo que obligó a rediseñar la trayectoria de la nave hasta quedar bajo el control gravitacional lunar.

A partir de las imágenes captadas por la tripulación, el académico revisó fenómenos como las auroras boreales, el polvo zodiacal y la posición de Venus, y se refirió al episodio en que un cuerpo de gran tamaño habría impactado a la Tierra primitiva originando al satélite hace cerca de cuatro mil quinientos millones de años. Agregando que este tipo de misiones modifican la forma en que los astronautas perciben el planeta, ya que permiten "mirar de nuevo a la tierra, mirar de lejos a la tierra".

Desde la biotecnología, Carola Millán presentó el experimento Avatar, una iniciativa que viajó a bordo de la misión y que trabaja con células madre extraídas de la médula ósea de los astronautas, las cuales fueron cultivadas en un dispositivo conocido como órgano en chip, una plataforma de pequeñas dimensiones que recrea las condiciones tridimensionales de un tejido vivo y permite el flujo de nutrientes a través de microcanales. Mientras una muestra quedó en la Tierra como control, la otra fue expuesta a la microgravedad para observar cómo este estresor modifica el comportamiento celular a nivel fisiológico y molecular, en un ejercicio que dialoga directamente con los desafíos de la investigación biomédica actual.

La académica vinculó este experimento con una transformación profunda en la investigación preclínica, recordando que la Unión Europea utiliza más de ocho millones de animales al año en estudios clínicos y que tanto la FDA como la regulación europea comenzaron en 2025 a incorporar marcos normativos que abren paso a modelos celulares tridimensionales como alternativa, una línea en la que la ingeniería de tejidos biológicos permite construir andamios y esferoides que reproducen con mayor fidelidad el funcionamiento de un órgano, reduciendo la dependencia de modelos animales y acercando la investigación a la medicina personalizada.

El encuentro dejó instalada la idea de que el regreso a la Luna no se agota en el hito simbólico del alunizaje, ya que abre un período de investigación en el que la astronomía, la biología celular y el desarrollo tecnológico avanzan de manera entrelazada, mientras la continuidad del programa Artemis, con nuevas misiones tripuladas previstas hacia fines de la década, anticipa que los datos y experimentos generados a bordo seguirán alimentando líneas de trabajo que también se desarrollan en los laboratorios del Campus Viña del Mar.