UAI

En la entrada anterior hablamos del poder de las preguntas: por qué creemos que una universidad debe responder a la IA con preguntas antes que con respuestas, y por qué eso no es lentitud sino propósito. Hoy quiero hablar de cómo fue que llegamos a esa convicción.

Desde 2017, la UAI ofrece el Magíster en Inteligencia Artificial, el primero impartido por una universidad chilena. Somos cofundadores del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, CENIA. Tenemos más de 30 académicos dedicados a investigación en IA, más de 100 publicaciones científicas relacionadas, e instancias como GobLab, que aplica ciencia de datos al sector público, y BrainLat, el primer instituto latinoamericano de salud cerebral, que usa IA para estudiar el cerebro y sus enfermedades.

Esa trayectoria es nuestro punto de partida. Y en 2025 tomamos la decisión de ir más lejos: convertir esas experiencias pioneras en una estrategia transversal que involucrara a toda la comunidad, no solo a quienes ya estaban trabajando en IA. Académicos, estudiantes y funcionarios, cada uno con su propio ritmo y sus propias preguntas.

La transformación es cultural antes que tecnológica

Un paso decisivo fue implementar ConectIA, un programa de formación en inteligencia artificial desarrollado junto a CENIA y pensado para que los académicos no solo aprendieran a usar las herramientas, sino que desarrollaran casos de uso reales aplicados a su propio trabajo. Con una participación de más de 250 académicos, a final de año obtuvimos más de 40 casos de uso aplicables y concretos.

Durante todo el trabajo previo, siempre pensamos que el desafío principal sería técnico: enseñar a más de 250 académicos a usar herramientas de IA generativa. Pero lo que encontramos fue muy distinto. Las mayores resistencias no fueron técnicas, fueron humanas: miedo a quedar atrás, incertidumbre sobre cómo evaluar a estudiantes que usan IA, dudas genuinas sobre autoría e integridad académica. Preguntas que no tienen respuesta en ningún manual de usuario.

Esas preguntas no se responden con mejores herramientas. Se responden con acompañamiento, marcos claros y espacios donde la duda es bienvenida, no señal de debilidad. Las 11 comunidades de práctica interdisciplinarias que funcionaron durante el año fueron, en el fondo, eso: espacios donde era legítimo no saber.

La interdisciplina no es un valor opcional: es el motor

Lo mejor de ConectIA vino de equipos que cruzaron disciplinas: ingeniería con humanidades, derecho con ciencia de datos, comunicaciones con pedagogía. En la Feria de Proyectos de enero de 2026 en Viña del Mar, los 11 casos ganadores seleccionados para publicación en el Índice Latinoamericano de IA tenían todos esa marca: nadie había llegado al resultado trabajando desde una sola disciplina.

El sello UAI, que a veces se describe como una apuesta por las artes liberales, resultó ser exactamente el tipo de enfoque que necesitábamos para tener buenos resultados.

Empezar pequeño es mejor que esperar la solución perfecta
La tercera lección la aprendimos desde UAI Factory, el pipeline institucional de innovación que en 2025 puso en producción los primeros agentes de IA reales, con métricas y propietarios institucionales claros.

El piloto de agentes IA en Admisión logró un ROI del 134% en el primer año y permitió reducir a la mitad la gestión manual de este proceso en apenas dos meses. Y eso sin contar que en el camino se obtuvieron nuevas formas de analítica avanzada, mejoró la experiencia de los postulantes gracias a tiempos más acotados y tuvimos una mayor capacidad para absorber la demanda. Este resultado no se habría dado si hubiéramos esperado a tener todo resuelto antes de probar.

Lo que dijo la comunidad

Los números cuentan una parte de la historia. La otra la cuentan las personas.

  • "Extraordinario. Creo que es uno de los esfuerzos más intensivos y organizados que he visto en mis 20 años en la UAI."
  • "2025 fue el año que marca un antes y un después en la transformación institucional."
  •  "La universidad ha avanzado hacia la integración responsable de la IA en la docencia, la investigación y la gestión, poniendo el foco en el acompañamiento a los académicos y en la generación de valor real para la comunidad."

Estos testimonios confirman algo que también aprendimos: la velocidad de adopción de una tecnología en una institución no depende de cuán buena sea la tecnología. Depende de cuánto confía la comunidad en quienes la implementan, y en el propósito que la guía.
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Eduardo Ayllón, Gerente Hub Inteligencia Artificial
Universidad Adolfo Ibáñez | Mayo 2026