Imagine que está postulando a una entrevista de trabajo y su entrevistador le comenta que en esa empresa solo 2 de cada 10 personas está comprometida con su trabajo. ¿Le darían ganas de trabajar en esa empresa?
Entre todos los indicadores de gestión que tiene una organización, el compromiso que sienten los trabajadores por su lugar de trabajo es de los más relevantes a la hora de medir su salud organizacional. Y aquí los datos reflejan una realidad preocupante.
El estudio State of the Global Workplace 2026, de Gallup, reveló que solo el 20% de los trabajadores del mundo está comprometido con su trabajo. El resto transita entre la apatía del “no compromiso” (64%) o, peor aún, actúa en contra de los intereses de su propia organización (16%).
Otra cifra casi tan sorprendente es que, desde 2022, el compromiso de los managers cayó de 31% a 22%. Según Gallup, esta pérdida de 9 puntos porcentuales ha terminado afectando también el compromiso de sus colaboradores. Como podría suponerse, las consecuencias son relevantes. El estudio estima que los costos asociados a estos bajos niveles de compromiso representan una pérdida de US$10 trillones en productividad, equivalente al 9% del PIB mundial.
El compromiso de los trabajadores representa el alma de las organizaciones porque, entre otras cosas, determina los niveles de motivación que despliegan las personas en sus trabajos. La función de los líderes, en tanto, es generar compromiso en sus colaboradores para que las organizaciones puedan lograr sus propósitos. Esto hace aún más preocupante la caída en el compromiso de los managers durante los últimos años, tal como destaca el estudio.
Con frecuencia las organizaciones responden al desplome de estos indicadores aplicando encuestas, cruzando datos o implementando costosos programas para aumentar el compromiso. Todo eso puede ayudar, pero quizás el primer paso debería ser comprender las condiciones en las que hoy trabajan quienes tienen la responsabilidad de conducir personas.
Por mi trabajo converso permanentemente con ejecutivos que ocupan posiciones de alta dirección en organizaciones de distintos tamaños e industrias. Las historias varían, pero suelen compartir un mismo hilo conductor: hombres y mujeres intentando gestionar una complejidad que les desborda. Son líderes desafiados en sus categorías y modelos mentales. La mayoría creció en las últimas décadas de un siglo XX, en el que el mundo ofrecía una estabilidad geopolítica, económica y social que hoy parecen lejanos. Este mundo ya no existe.
En la actualidad los cambios tecnológicos se suceden a una velocidad inédita, las crisis geopolíticas sacuden los mercados con inmediatez y las nuevas generaciones tienen expectativas muy distintas de sus trabajos y de cómo esperan ser tratadas por sus jefes.
Esto lleva a los líderes a tener que desaprender y reaprender para poder colaborar con personas de las que dependen profesionalmente, en un ejercicio de adaptación permanente en el que es difícil sostener la motivación. Asimismo, es un escenario fértil para que prosperen los sentimientos de estrés, como también da cuenta el estudio de Gallup. No sorprende, entonces, que muchos líderes terminen sintiéndose solos y desconectándose de sus roles.
¿Qué pueden hacer las organizaciones para aumentar el compromiso de sus managers?
Quizás el primer paso sea olvidarse por un momento de la métrica del compromiso y empezar a observar las condiciones reales en las que sus líderes operan. En mi experiencia existen dos ámbitos relevantes en que las organizaciones pueden aportar.
El primero es desarrollar en sus líderes las capacidades para adaptarse con agilidad a escenarios de alta incertidumbre. El segundo, apoyarlos en la construcción de relaciones colaborativas con los distintos stakeholders de los que depende su trabajo. Aunque esto no extingue las dificultades de liderar en un mundo complejo, ayuda a los líderes a sentirse acompañados en los desafíos que enfrentan en sus puestos.
Finalmente, los trabajadores son tan comprometidos como las personas encargadas de inspirarlas. Conocer las historias de los hombres y mujeres que intentan liderar en un mundo complejo para acompañarlos mejor en sus travesías, puede ayudar a las organizaciones a reencontrar a sus líderes y levantar el compromiso de sus colaboradores.
Publicado en El Mercurio de Calama.