UAI

Señor Director:

En cada ajuste fiscal, la niñez sufre recortes. No es casual: no vota, no presiona y sus costos se ven después. Pero esos recortes son los más caros a futuro.

Programas de apoyo temprano, salud mental infanto-juvenil, prevención del suicidio o educación inicial no son gastos prescindibles. La evidencia es consistente: invertir en la primera infancia cambia trayectorias de vida. Chile Crece Contigo lo muestra con claridad: quienes acceden tempranamente obtienen mejores resultados años después. 

Recortar aquí, además, ocurre en el peor momento: crisis de salud mental y baja natalidad. Para muchas familias, estos apoyos no son ayudas, son condiciones para criar. Quitarlos no solo afecta a los niños de hoy; reduce las posibilidades de que haya más mañana.

Ajustar el gasto siempre implica elegir. Recortar en infancia también: es elegir pagar después —y más caro.

Publicada en La Segunda.