UAI

Señor director:

En Chile se ha vuelto habitual discutir sobre la crisis de confianza que afecta a las instituciones políticas, económicas y sociales. Sin embargo, pocas veces se pone atención en un actor clave para enfrentar este desafío: la sociedad civil. Fundaciones, organizaciones comunitarias, corporaciones y agrupaciones territoriales suelen ser evaluadas por los servicios que prestan o por su capacidad de ejecutar programas. Con ello, se pasa por alto una dimensión igualmente relevante y es su contribución a la vida democrática. Estas organizaciones crean espacios de encuentro, participación y colaboración que permiten a las personas involucrarse en asuntos de interés público, fortaleciendo el tejido social y construyendo vínculos de confianza más allá de sus círculos inmediatos.

En un contexto marcado por la polarización, el descrédito de los partidos políticos y el deterioro de la confianza interpersonal, fortalecer la sociedad civil debiera ser una prioridad para el país. No solo por los problemas que ayuda a resolver, sino porque constituye uno de los principales soportes de una democracia más participativa, cohesionada y resiliente.

Publicada en La Segunda.