Uno de los grandes problemas que se diagnostican sobre Chile es que no habría cambiado su matriz productiva. En particular, persiste la ilusión manufacturera en algunos, creyendo que Chile podría convertirse en un centro de manufactura (sector idealizado por sus incrementos en productividad). Sin embargo, esto es más un deseo que una realidad. A modo de ejemplo, un reporte reciente del FMI muestran que EE.UU. y Alemania han mantenido su producción manufacturera relativamente constante desde 1970, pero la mano de obra ocupada en ese sector ha decaído a alrededor de la mitad. En efecto, la manufactura se ha vuelto cada vez menos intensiva en mano de obra.
No obstante, Chile sí ha cambiado su matriz productiva, sólo que no hacia donde esperábamos. El sector servicios se incrementó enormemente. Mientras en 1990 representaba 47,1% del valor agregado del país, el 2023 representó 56,9%. Asimismo, el sector servicios representa actualmente más del 70% del empleo total. En ese contexto, es cierto que históricamente la productividad de los servicios ha crecido más lento, pero la inteligencia artificial podría cambiar aquello. A modo de especulación, pues no tenemos suficientes datos para hacer predicciones certeras, la inteligencia artificial podría aumentar significativamente la productividad del sector servicios. Por ejemplo, podemos imaginar una enfermera que, asistida por IA, puede realizar diagnósticos de manera instantánea y generar informes de salud precisos. También podemos pensar en servicios educacionales potenciados por tutorías personalizadas con inteligencia artificial.
Adicionalmente, el sector servicios ya no es únicamente doméstico, como el tradicional corte de pelo, sino que es exportable. Los datos para EE.UU. son reveladores: el sector servicios muestra un superávit comercial (venden más servicios al exterior que los que compran), algo que Donald Trump nunca menciona. En la misma línea, Chile ha experimentado una explosión en las exportaciones de servicios desde el 2022. Las exportaciones de servicios entre los meses de enero y abril crecieron un 48% el 2023, un 33% el 2024 y un 27% el 2025, duplicándose desde el 2022 y superando los $1.100 millones de dólares en 4 meses. Es decir, nos estamos moviendo en la dirección de Australia, país donde los servicios representan un 17% de las exportaciones.
En síntesis, es posible que nuestra nueva economía, ahora altamente enfocada en la provisión de servicios, tenga una oportunidad importante de crecimiento gracias a la inteligencia artificial y a una nueva capacidad de exportación. Chile quizás está cambiando hacia una dirección promisoria: una economía de servicios sofisticados y exportables.
Publicada en La Segunda.