UAI

Señor Director: 

Hace dos siglos, Mary Shelley nos mostró en qué puede terminar el desarrollo científico y tecnológico cuando este se despliega sin la necesaria reflexión que aporta el saber humanista. ¿Para qué desarrollamos la ciencia y la tecnología? ¿Cuáles son los dilemas éticos y sociales que su desarrollo supone? ¿Cuáles son las preguntas existenciales a las que el conocimiento científico nos enfrenta?

Lamentablemente, ninguna de estas preguntas tuvo espacio en la mente de Víctor Frankenstein, mientras se precipitaba hacia el más radical logro científico que jamás había conocido la humanidad. 

Es importante leer y aprender de los clásicos, sobre todo para quienes tienen la responsabilidad de gobernar un país. En esos libros —que no embellecen bibliotecas, sino que dotan de espesor nuestra cultura— hay una sabiduría que no deberíamos desatender.

Publicada en El Mercurio.